Miércoles 08 de Julio de 2009
Mariah Carey, Stevie Wonder y Usher lideraron ayer una emotiva ceremonia fúnebre pública para el cantante Michael Jackson, mientras el mundo musical y miles de admiradores despedían al Rey del Pop.
Los hermanos de Jackson, cada uno usando un solo guante con lentejuelas en homenaje a su reconocido atuendo, llevaron el ataúd decorado con oro al estadio del Staples Center en el centro de Los Angeles, en Estados Unidos, donde el cantante ensayó el día anterior a su muerte para una anticipada gira de retorno.
Luego fue el turno de Lionel Richie, con quien Jackson compuso el tema para recaudar fondos para Africa, "We Are The World", en 1985, quien abordó "Jesus Is Love".
Michael surgía imponente sobre la las más de 18 mil personas del estadio, mostrado en antiguas imágenes de conciertos, videos musicales y publicaciones de prensa, cantando, bailando su conocido paso "moonwalk" y rodeado por multitudes de fanáticos.
"Cuanto más pienso sobre Michael, y hablo sobre Michael, más creo que Rey del Pop no es lo suficientemente bueno", dijo el fundador de Motown Records, Berry Gordy, quien contrató a The Jackson 5 en 1968. "Creo que es simplemente el mayor artista que jamás vivió".
"Michael fue la estrella más grande de la Tierra", dijo la actriz Queen Latifah, quien recibió un caluroso aplauso.
Las estrellas del basquet Kobe Bryant y Magic Johnson recordaron lo importante que fue el astro para la representación de los afroamericanos.
El presidente estadounidense Barack Obama, durante una visita a Rusia, dijo que Jackson fue "uno de los mayores artistas de nuestra generación, quizás de cualquier generación", y añadió: "Creo que como Elvis, como Sinatra, como The Beatles se convirtió en una parte central de nuestra cultura".
La voz del cantante de R&B Usher se rompió cuando cantaba "Gone Too Soon" mientras la actriz Brooke Shields, quien brevemente salió con el cantante, recordó su risa como "la más dulce y pura de nadie que conozca".