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Marcos Patronelli se quedó sin Dakar: "Le echo la culpa al cuatriciclo"

El piloto se lo dijo a Ovación luego de que su vehículo se destruyera al caerse en un precipicio. "Estoy bien físicamente, por suerte, porque el cuatri se destruyó", explicó.

Miércoles 08 de Enero de 2014

Aparece caminando a lo lejos. No se nota que es él, pero se intuye porque ¿qué hace alguien con traje de piloto entrando al autódromo El Zonda de San Juan, cuando todavía no arribó nadie? Hacía unos minutos que el bivouac se había revolucionado con la noticia del día: el abandono de Marcos Patronelli, el crédito argentino, el único prácticamente en condiciones de ganar el Dakar, aunque ahora parece que Orlando Terranova tiene con qué. Y Loquillo, al que todos quieren ganarle y ahora posiblemente se ilusionen más, da pasos cansinos, buscando algo de sombra porque le duele mucho la cabeza. Acaba de dejar el Dakar por primera vez sin el apellido en el final desde que los cuatriciclos son cuatriciclos porque su hasta ayer fiel Yamaha Raptor se le paró en el peor lugar, al punto que se destruyó en el precipicio, por suerte sin él a bordo. Y lo siente.

Es en ese trayecto, junto al periodista Felipe Mc Gough (el que acompañó la llegada de Norberto Fontana a F-1 en Sauber en el 97, aunque no pudo en sus intentos de llevarlo a Tyrrell en el 98 ni a Pechito López en 2010 en el USF1), que le sirvió de consuelo, fue donde Ovación le sale al encuentro. Está claro, no tiene ganas de hablar, está como atontado aún. Lo acaba de dejar el helicóptero y, con su casco en mano, en el peor momento igual se presta. Y en esos 200 metros hacia una carpa donde le sale al encuentro parte de su equipo, cuenta sus sensaciones. "Estoy bien físicamente, por suerte, porque el cuatri se destruyó", explica.

—¿Qué sensación te invade en estos momentos? ¿Frustración?

—Un poco de angustia, bastante en realidad. Pero es el Dakar.

—Es la segunda vez que abandonás, pero la primera en que no habrá un Patronelli en el final.

—Es verdad, no lo había pensado. Se van a poner contentos los demás.

—Dudaste mucho en correr este Dakar y ahora te pasó esto.

—Sí, y lo malo es que venía haciendo un Dakar bárbaro. Sabía que era una etapa difícil. No conocía el terreno para nada y la verdad es que me atrapó el Dakar. Me ganó el Dakar, no me ganó nadie, eso es lo que me deja tranquilo. Venía bien, regulando y termino desbarrancándome. Y le echo la culpa al cuatriciclo porque si no hubiera fallado hubiera subido perfecto.

—¿Se apunó?

—Sí, pero fue algo rarísimo. Nunca me había pasado. No sé si los Dynatec, los power de inyección eran otros a los que veníamos utilizando los últimos años porque están todos regulados iguales. Todos los cuatri tenían problemas pero si no te falla la inyección subían. Yo en cambio no pude, no tenía la fuerza para trepar.

—¿Te pasó solo en ese tramo o ya venía avisando?

—Cuando empezamos a subir no tuve ese problema. Pero a los tres mil metros el cuatri se paró. Le saqué el filtro de aire y arrancó. Pasé dos montañas y en la tercera ocurrió eso. Me fui a un costado, la montaña me empezó a llevar cada vez más rápido y cuando me quise acordar estaba en el barranco.

—Tuviste el reflejo de tirarte.

—No me di cuenta. Cuando me quise acordar estaba en un precipicio. Cuando quise mover el cuatri, se me fue y me tiré. No es por nada, ni por agrandarme ni nada, pero si me caigo con el cuatri no me encuentran más. Pasé dos horas y no venía nadie.

—En el físico este accidente no fue nada comparable al de 2011.

—Para nada. Yo estaba bárbaro, realmente tranquilo.

"No lo puedo entender que abandone por esta boludez", apunta ya cuando parte del equipo le sale al encuentro, ya bajo una carpa que lo proteje del sol. "Hasta los tres mil metros de altura estaba genial, pero después no. Y había motos que siguieron otras huellas y estoy seguro de que abandonaron porque no hay forma de que hubieran trepado. Fue durísima la etapa".

Marcos contó que para que lo vengan a rescatar tuvo que bajar la montaña porque no había señal. Y cuando pudo avisar, "al subir casi me muero. No podía dar dos pasos y sólo me quedé a ver los animales que pasaban".

Mientras una de sus colaboradoras trataba de consolarlo diciendo que "me pone feliz que estés bien", Loquillo retruca enseguida: "Qué voy a estar feliz, tengo una bronca bárbara. Y un dolor de cabeza…". Al final, el boliviano Walter Nosiglia lo ayudó a llegar al puesto de control, 15 km para abajo, pero "nos perdimos, no había una huella. Decí que en eso ASO es espectacular y nos encontró con la señal. Me asusté porque el helicóptero no podía aterrizar, pero lo pudo hacer por suerte".

"En 15 minutos se fue a la mierda todo el esfuerzo, la preparación. Y venía espectacular, con la gente como nunca, como en Rosario. En 15 minutos perdí el Dakar". Nada más que agregar.

Un verdadero presagio

Cuando el Dakar llegó a Sudamérica la categoría cuatriciclos empezó a correr. Ya en ese 2009, con Can Am, descolló Marcos Patronelli siendo segundo detrás del checo Machacek. En 2010 empezó a escribir su historia grande con triunfo. En 2011 tuvo su primer aviso: lesión en la previa, se dudó de su participación y en la 3ª etapa se pegó duro y abandonó. Su hermano Alejandro lo acompañó. Y pese a una caída en carrera que le fracturó la mano derecha, tuvo su gloria, que repitió en 2012, seguido de Loquillo. En 2013 sólo corrió Marcos y ganó sin problemas. Y en esta edición, otra vez Alejandro desistió de participar, Loquillo casi también pero al final la presión de Yamaha hizo su efecto, aunque anunciaba que “el de 2014 puede ser mi último Dakar”. ¿Será? Para eso Marcos ya ayer hacía cuentas: “En 2009 salí segundo, luego gané y después abandoné. Después otra vez salí segundo, gané y por eso tenía esa sensación mala de que podía abandonar ahora. ¡Y se dio en la misma etapa!”.

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