Marchas y contramarchas
Los vecinos de distintas ciudades (la nuestra no es diferente) marchan, protestan, y piden más seguridad. Lo que no está detectado es el problema. Algunos piden más policías; otros, más patrulleros; otros que en cada calle, cuadra, esquina haya policías vigilando.

Sábado 07 de Julio de 2012

Los vecinos de distintas ciudades (la nuestra no es diferente) marchan, protestan, y piden más seguridad. Lo que no está detectado es el problema. Algunos piden más policías; otros, más patrulleros; otros que en cada calle, cuadra, esquina haya policías vigilando. No está mal si eso fuese posible. Pero el diagnostico es errático y equivocado. Dicen que hay más delincuencia, y eso no es cierto. Lo que hay es más delitos y esto sí es cierto. Pero ¿por qué hay más delitos? Porque los delincuentes son los mismos, son reincidentes, muchos de ellos con penas no cumplidas, con salidas anticipadas. Esto demuestra que las cárceles no cumplen con su cometido de devolver ciudadanos que se han corregido y puedan vivir en la sociedad; ese es el primer diagnóstico, que implica además una manera de desentenderse del problema, ya que no hay políticas serias postcarcelarias donde se acompañe, se ayude, al ex convicto a reconciliarse con la sociedad y encontrar una solución, una salida laboral y, lo que es muy importante, estar contenido mientras lo procura. El otro diagnóstico, surge del primero: se libera de la cárcel por cuestiones incomprensibles para el ciudadano común; se adelantan la libertad en algunos casos por buena conducta, por haber cumplido una cantidad de años. Quienes los liberan no se hacen cargo después de las consecuencias. Porque si fuese cierta la justificación no podría proliferar el delito convirtiéndose en algo sin control. No hay más personas que delinquen.No hay un crecimiento de la delincuencia, hay crecimiento del delito pero cometido por las mismas personas. Entonces el problema es la Justicia y la política carcelaria. Por eso vecinos, amigos, basta de marchas y contramarchas pidiendo soluciones en el aire. Pidamos al Estado que se ocupe de resolver el problema en el ámbito correspondiente. El Estado está en condiciones de resolverlo. Y si no, que los responsables renuncien.

Miguel Amado Tomé / DNI 6.058.308