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Marcharon a Tribunales para pedir que la causa Pira no prescriba

Amigos y familiares de las víctimas del accidente de Salta y Oroño de 1997 reclaman que se busque al imputado.

Viernes 12 de Septiembre de 2014

Familiares y amigos de las dos víctimas del siniestro ocurrido en 1997 en Salta y Oroño y allegados a damnificados en otras tragedias viales se movilizaron ayer hasta los Tribunales provinciales para pedir que no prescriba la causa que tiene a Sebastián Pira como único responsables de esas muertes. "El que mata con un auto, sepa que la tiene que pagar. No puede quedar impune", afirmó Felipe Caruso, el padre de Daniela, una de las chicas atropelladas.

"Si se consigue que el caso Pira no prescriba, será un logro para todos. Ahora nos acompaña un montón de gente, y muchos han sufrido en carne propia estas pérdidas. A la Justicia o los magistrados, que tienen la posibilidad de revertir esto, les pedimos que lo hagan; que se den cuenta que esta movilización no es para nosotros. Lo nuestro ya fue. Es para toda la sociedad", enfatizó Caruso.

Felipe encabezó la manifestación frente a los Tribunales luego de que los jueces Georgina Depetris, Otto Crippa García y Guillermo Llaudet Maza, de la sala 3 de la Cámara de Apelación en lo Penal, confirmaran el 15 de agosto pasado el sobreseimiento de Pira por prescripción de la causa.

Los familiares, sin embargo, no se dieron por vencidos. "Tenemos que revertir esto para que el mensaje sea claro: el que mata con un auto, la tiene que pagar. No puede quedar impune", agregó Caruso.

El 2 de marzo de 1997, Pira, de 21 años, conducía un Ford Galaxy por calle Salta en dirección al centro de la ciudad y a unos 130 kilómetros por hora.

Al cruzar Oroño, atropelló a María Celeste Haiek, de 22 años, y a Daniela Caruso, de 16. La primera murió en el acto y la segunda sobrevivió unos minutos y quedó aferrada al capó del auto.

No obstante, Pira aceleró y llegó hasta Salta y Balcarce, donde detuvo el auto en forma brusca. Entonces, Caruso cayó al pavimento y el conductor le pasó con el vehículo por encima.

El joven fue imputado de homicidio culposo en el caso de Haiek y de homicidio simple en el caso de Caruso. Pero pocos días después escapó del país.

Felipe, en plena movilización, sostuvo que en Rosario y en la Argentina muchos casos como el de Celeste y Daniela quedaron impunes. Y advirtió: "Parece que matar con un auto no tiene responsabilidad. Y no es así, es matar".

Recientemente, familiares de Haiek y Caruso denunciaron en el Concejo Municipal que la orden de detención de Pira, que estuvo prófugo de la Justicia, tenía el nombre equivocado.

"Tenemos en nuestro poder el pedido de captura que figura en la Aduana donde el segundo nombre de Sebastián Pira figuraba como Hugo y no Rodrigo, que es el real. Es una irregularidad muy grave que ha cooperado para que se mantenga prófugo durante 17 años", explicó por entonces Celia Haiek.

El primero de los hechos investigados, el homicidio culposo de Celeste, prescribió en agosto de 2004 por decisión de la Cámara Penal.

El cierre de esa causa no implicaba para Pira quedar libre de reproche. Quedaba el caso que mereció la imputación más grave, la muerte de Daniela, por homicidio simple. El paso del tiempo terminó beneficiándolo a fin del año pasado.

Es que el defensor general Oscar Loberse pidió al juez Gustavo Pérez de Urrechu que dictara el sobreseimiento para Pira por prescripción de la causa.

La fiscal Ana Rabín recordó la historia procesal de Pira y dijo que el imputado evadió el accionar de la Justicia el 11 de noviembre de 1997 y que, desde entonces, no depuso su actitud ni compareció en la causa, pese a las numerosas medidas que se hicieron para continuar con la averiguación de su paradero.

Luego, la Cámara de Apelaciones confirmó la decisión del juez y el caso prescribió.

Pira estuvo prófugo casi tres años, hasta que el 28 de marzo de 2000 Interpol lo apresó en el aeropuerto de Schipol, Amsterdam (Holanda), cuando planeaba abordar un avión con destino a Tel Aviv, Israel.

La Argentina pidió su extradición y, mientras se realizaban los trámites, a Pira le concedieron arresto domiciliario porque tenía residencia en Rotterdam. Cuando se emitió la autorización para trasladarlo al país, fue citado por un fiscal holandés, pero nuevamente había desaparecido.

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