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Marchan por la desaparición de un pibe que estuvo preso en la 7ª

Franco Casco llegó desde Florencio Varela a visitar a su familia. Lo apresaron el 6 de octubre y luego su rastro se perdió. Hoy a las 18 se movilizan por él.

Jueves 30 de Octubre de 2014

"Están dadas todas las características para denunciar el delito de desaparición forzada de personas", dijo el Defensor General de la provincia, Gabriel Ganón, al presentar ayer una denuncia para que se investigue la supuesta "desaparición forzada" de Franco Ezequiel Casco, el muchacho de 20 años oriundo de Florencia Varela que llegó a Rosario la primera semana de este mes para visitar a sus familiares, en Empalme Graneros, pero de quien se perdió todo rastro tras ser detenido y alojado en la comisaría 7ª entre las 13 y las 22 horas del martes 7 de octubre, cuando el fiscal Alvaro Campos ordenó su libertad. La presentación fue hecha ante la Procuraduría de Violencia Institucional de la Nación, a cargo del fiscal Abel Córdoba.

¿Dónde está Franco Casco? Esa será una de las consignas por las que, desde las 18 de hoy, organizaciones de derechos humanos, sociales, gremiales y políticas se movilizarán desde San Nicolás y Salta (cruce Alberdi) hasta la comisaría 7ª exigiendo la aparición con vida del joven.

En tanto, el martes a la tarde Elsa Godoy, la madre del chico desaparecido, fue al Concejo Deliberante y en el recinto contó su penar ante referentes sociales, eclesiásticos y gremiales, pero sin la presencia de de los ediles.

De paseo. Franco Casco es pobre, no tiene antecedentes penales y trabajaba de albañil junto a su padre en Florencio Varela. Tiene 20 años y un pequeño hijo de 3. Había llegado a Rosario para visitar a sus tías y primos, que viven en Empalme Graneros. El lunes 6 tenía programado regresar a Buenos Aires pero, aseguran desde su entonces, que perdió el tren.

De acuerdo a la versión policial, el martes 7 estuvo detenido en la seccional de Cafferata al 300 por una presunta resistencia a la autoridad ya que habría tirado un adoquín contra una patrulla. Todo comenzó con el llamado de un vecino al comisario de la 7ª sobre la presencia de dos jóvenes que andaban en "actitud sospechosa". Fue detenido, trasladado sin documentos ni pertenencias, y anotado en el libro de guardia de la comisaría con el apellido materno: Franco Godoy.

Pero todo cambió tras la orden de libertad ordenada por el fiscal Campos. Desde la policía se afirma que Franco Casco salió de la comisaría de Cafferata al 300 el 7 de octubre pasadas las 22 y nada más supieron de él. Elsa Godoy, por su parte, sostiene que la firma al pie del acta confeccionada para liberar al muchacho no es la de su hijo.

"En términos técnicos, la detención de Franco es muy oscura. Hay un cúmulo de irregularidades importantes. Un comisario dice que le llegó una denuncia de un vecino a su celular que decía que había muchachos tratando de abrir la puerta de una casa y entonces él en persona fue y lo detuvo. ¿Cuántos vecinos llaman directamente al celular del comisario de su barrio?", se preguntó el defensor Gabriel Ganón.

"Después dicen que el pibe estaba desorientado en tiempo y espacio, que así lo dijo el médico policial que lo revisó. ¿Y por qué lo dejaron en la calle y no lo mandaron a un hospital? De ser así fue una irresponsabilidad", indicó el funcionario. "No puedo hablar más en profundidad porque recién hoy (ayer) tendremos acceso a lo actuado por los fiscales", agregó. "Entiendo que están dadas todas las características de la desaparición forzada de personas", explicó Ganón.

Desorientada."Yo ya no se qué pensar porque ni el fiscal ni la policía sabe dónde está él", indicó Elsa Godoy, quien dio una nota a este diario la semana pasada y se publicó en la edición del sábado último. El martes Elsa se entrevistó con los fiscales Guillermo Apanowicz y Leandro Trangoni, de la unidad de Investigación y Juicio, que desde el 14 de octubre trabajan el caso junto al Secretario de Control de las Fuerzas de Seguridad de la provincia, Ignacio Del Vecchio.

Los fiscales la pusieron al tanto de la investigación y le mostraron fotos de su hijo tomadas en la seccional 7ª. "Estaba mojado y golpeado", dijo la mujer, quien sostiene que la firma al pie del acta confeccionada por la policía no corresponde con la de su hijo. Por eso "se pidieron documentos o cartas que el chico haya escrito para poder ser sometidas a pericias caligráficas", adelanto Del Vecchio. En tanto, fuentes allegadas a la pesquisa indicaron que la búsqueda en comisarías, hospitales y el Instituto Médico Legal arrojaron resultados negativos.

Desde la Fiscalía se indicó que están trabajando de acuerdo con el protocolo fijado para estos casos, que solicitaron una serie de medidas y que le encargaron a la Dirección de Asuntos Internos de la policía que se ocupara de llevar adelante el sumario administrativo correspondiente, por lo que ya fue secuestrado el libro de guardia de la seccional. Serán efectivos de esa repartición los encargados de tomar declaraciones a los privados de la libertad que estuvieron el día del hecho en la 7ª y a los policías que intervinieron en el procedimiento.

También requirieron a la seccional el informe médico hecho a Casco y las grabaciones de cámaras de seguridad municipales, la que tiene la comisaría y las de la sucursal del Banco de Santa Fe que se encuentra en la misma cuadra de la seccional, pero allí sólo están registradas las imágenes desde el día 12 por lo que no aportaron nada útil.

Finalmente, Del Vecchio dijo que "el libro de guardia dice que tras la liberación el muchacho fue llevado en un móvil hasta Empalme Graneros pero al no hallar el domicilio de sus familiares fue devuelto a la seccional, lo que quedó registrado en el GPS del patrullero".

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