Marcha de los desorientados
Se supone que todas las marchas tienen un destino. Hasta las largas caravanas de hormigas en busca de aprovisionamiento tienen un objetivo inteligente del cual natura las dotó. Pero en la...

Viernes 03 de Mayo de 2013

Se supone que todas las marchas tienen un destino. Hasta las largas caravanas de hormigas en busca de aprovisionamiento tienen un objetivo inteligente del cual natura las dotó. Pero en la última marcha al Congreso hubo  una multitud atribulada que, como las hinchadas de fútbol esquizofrénicas, descargó una violencia sin sentido, respondiendo a una premisa que ni siquiera le es propia. Son los poderosos medios de la derecha quienes marcan su camino. Disiento con los panelistas de 678 y dirigentes oficialistas, sutileza política aparte, los cuales intentan separar la mayoría de los participantes de esas marchas apartándolos de los grupúsculos violentos. Es de sentido común suponer que si uno es un ciudadano ético no puede acoplarse a dirigentes políticos que convocan a tomar el Congreso, siendo supuestos defensores de las instituciones y además parte interesada del mismo. Pandillas organizadas de lúmpenes que  insultan, agreden o desean a la presidente lo peor. Menos ser ladero de la Pando, el insufrible  mediático Castells, el macrismo en ausencia de su dirigente, el Momo Venegas en nombre de la democracia. Los camioneros de Moyano revertido por frustración política. Es evidente que esa mayoría no representa más que el 1% de la población total y carece de la más mínima idea sobre el significado de  la sonada reforma judicial. Se trata de un conglomerado parcial de clase media proveniente  de aquellos que en su oportunidad apoyaron al falso ingeniero Blumberg, que cacerolearon contra la 125, sumados a fascistas del peronismo isabelino, burócratas, sindicales, misóginos viscerales, pequeños burgueses resentidos que pretenden alcanzar la “punta”  mientras que pobres y trabajadores  le “rozan” los talones, precisamente porque este gobierno desde el 2003 vuelve a industrializar el país incrementando cada vez más el empleo y el consumo interno. Desdichados de nosotros si caemos rendidos una vez más frente a esta trama urdida por la burguesía dominante a través de  su arcaico y contumaz discurso neoliberal, sin contar en perspectiva con la crisis terminal del mundo privilegiado.

Oscar Mario Ventura