Viernes 18 de Noviembre de 2011
La actividad física favorece la salud corporal y mental; por eso, además de la orientación hacia el imprescindible estudio (cada vez más imprescindible), los chicos deben ser iniciados en la práctica de algún deporte, porque quien lo abraza, además de los beneficios físicos que le reporta, muy rara vez llega a ser mala persona. Ahora bien, las distintas actividades deportivas deben ser realizadas en lugares adecuados donde no originen molestias a los demás. La conocida expresión: "El derecho de uno termina donde comienza el de otro", contiene tanta verdad como falta de aplicación en la vida de relación. Traigo a colación esta reflexión, porque el domingo 4 de diciembre se llevará a cabo la Maratón Solidaria La Florida en el Paseo Ribereño; es decir que como trayecto alternativo quedará el bulevar Rondeau, lo que determinará un desvío que no significará gran molestia.Todo lo contrario sucedió el domingo 14 de marzo pasado, cuando el puente Rosario-Victoria estuvo cerrado al tránsito durante la mañana por la realización de un maratón, trastocando los planes de mucha gente. Quien debía ir a Entre Ríos por turismo, pudo reprogramar el viaje para otro fin de semana. Pero el que tenía que viajar ese día y a esa hora obligadamente, tuvo que dirigirse a Santa Fe; recorrer el conocido bulevar Pellegrini-Gálvez; mirar de pasada la silueta emblemática del puente colgante, y acceder a Paraná a través del siempre mágnífico Túnel Subfluvial. Todo muy lindo para los que hicieron el recorrido por voluntad propia, pero no para quienes lo efectuaron por imperio de un "piquete deportivo". El maratón, de origen milenario, es un deporte que inspira simpatía, pero no debe colisionar con el derecho de los demás a transitar libremente, aunque sea domingo. La tradicional competencia atlética podría hacerse en un estadio dando vueltas alrededor de la pista, pero no tendría gracia, ni rendiría homenaje al pobre Filípides; el esforzado mensajero griego que corrió como loco desde Maratón a Atenas para anunciar la victoria sobre los persas. Eso casi obliga a que la maratón sea callejera; pero el circuito debe ser elegido con el más elevado criterio.
Edgardo Urraco