Maradona pasó sus últimas semanas rodeado de marginales que le daban marihuana
Audios y mensajes de los teléfonos celulares de los médicos de Diego aportan nuevas revelaciones: "Ya tomó el hábito de fumar todos los días"

Miércoles 03 de Febrero de 2021

Una filtración de las pericias a los teléfonos secuestrados a los médicos de Diego Maradona hizo salir a la luz diálogos verdaderamente escabrosos de personas que formaban parte de su entorno; sujetos que podrían ser definidos como marginales que llegaban a comentar entre ellos, por ejemplo, cómo le suministraban cigarrillos de marihuana al astro futbolístico en las que fueron sus últimas semanas de vida.

  La revelación de los audios incorporados a la causa judicial corrió por cuenta del medio Infobae, que tituló la nota haciendo foco en el temor del médico personal Leopoldo Luque de que la presencia de marihuana en el organismo del entonces DT de Gimnasia “salte” en una hipotética “autopsia”.

  “Ahí le dije a Maxi (Pomargo) que si hay una autopsia salta eso”, dice sorprendentemente Luque en referencia a la marihuana que, según se desprende de la conversación, el “Diez” consumía asiduamente antes de su internación en la clínica Olivos donde fue operado de un hematoma subdural en la cabeza.

  En dicha conversación entre el médico y un miembro del staff encargado de la salud del ídolo, se identifica a “Charly” como la persona que le suministraba a Maradona los cigarrillos de cannabis. “No aguanto más la situación de que Charly le dé marihuana a Diego. No sé cómo pararlo”, le escriben a Luque a través de Whatsapp.

  La preocupación se extiende durante varias semanas, según los chats. El neurocirujano, preocupado por el problema, confiesa en los diálogos la intención de reunirse con Matías Morla (abogado de Maradona y dueño de la marca Maradona) para plantearle el tema.

  “Decí que, dentro de todo, tengo a la Monona que me cuenta las cosas. Porque si no no te enterás nunca”, le cuenta el interlocutor a Luque. La Monona era la cocinera de Maradona. “Todos ayer, menos la Monona y el de seguridad, todos fumando porro”, dice el hombre.

  El colaborador de Luque, en otro audio, describe: “Ya tomó el hábito de fumar todos los días. Les pide a los de seguridad faso. Les dice ‘faso’. Y el otro día les dije a los de seguridad, cuando te dice así prendele un habano”.

  La persona que ellos identifican como “Charly” sería un familiar indirecto de la ex pareja Rocío Oliva, que luego fue acusado de haberle robado a Maradona y lo separaron del entorno.

  En otra conversación, uno de los integrantes del plantel médico cuenta los pormenores de una noche en la que le habrían dado a Diego marihuana y alcohol para “sacárselo de encima”.

  “Tengo ahí mucha confianza con Monona y el de seguridad que está ahora. A raíz de eso me contaron que ayer Charly había arreglado entrar una mujer por la noche. Entonces para sacarse de encima a Diego le dio cerveza y porro. Lo quebró en mil pedazos”, cuenta.

  Luego sigue: “Yo encontré restos de marihuana picada por todos lados y olor en la casa. El tipo cogiendo en la pieza de servicio y Monona con el de seguridad viendo que Diego no se levante, no durmieron nada. Ellos no querían dormir por si se armaba lío”.

  La próxima semana y la siguiente aparecen como claves en la causa judicial que investiga la muerte del astro del fútbol. Los cuatro fiscales encargados de colectar las pruebas se reunirán para determinar posibles imputaciones al neurocirujano Leopoldo Luque y la psquiatra Agustina Cosachov. Pero quizá decidan dictar acusaciones en otras personas que estuvieron más cerca de Maradona las horas previas a su muerte.

Con relación a Cosachov, la profesional fue acusada el martes de de “falsedad ideológica” por haber asentado –en octubre de 2020– en un certificado y en una historia clínica que el ídolo se encontraba en buen estado de salud mental sin haber ido a visitarlo.

El equipo de fiscales de San Isidro está integrado por Laura Capra, Patricio Ferrari, John Broyad y Cosme Iribarren.

  Más allá de la parte estrictamente legal, de las posibles acusaciones o planteos de las partes, se asienta indubitablemente la certeza de que Maradona pasó sus últimos días en un entorno físico y humano cerca de lo deplorable.