Maradona, la TV abierta y el fútbol
Qué lástima, Maradona otra vez opinando sobre un hecho que va mucho más allá del fútbol. Todos sabemos el alto contenido político, hegemónico, demagógico y cuánto cala el fútbol en la sensibilidad de nuestro pueblo, que además va más allá de cualquier nivel socioeconómico, pero que sirve esencialmente para penetrar en las capas más permeables de la sociedad.

Lunes 11 de Mayo de 2009

Qué lástima, Maradona otra vez opinando sobre un hecho que va mucho más allá del fútbol. Todos sabemos el alto contenido político, hegemónico, demagógico y cuánto cala el fútbol en la sensibilidad de nuestro pueblo, que además va más allá de cualquier nivel socioeconómico, pero que sirve esencialmente para penetrar en las capas más permeables de la sociedad. Qué lástima Maradona usar tu nombre, ya que usar el nombre de Dios en vano es pecado. Y dijiste: "Me hace muy feliz que todos los argentinos por igual, desde cualquier rincón del país, puedan ver y disfrutar del fútbol, que tantas alegrías nos brinda". ¿Puede decirse algo más demagógico? ¿Por qué no proponer que el teatro, el cine y los demás espectáculos también deberían ser para todos? ¿Por qué pagar por ello? También deberíamos poder entrar en las pizzerías con nuestra familia y comer y beber y despedirnos con una sonrisa. Claro, usted se preguntará si es lo mismo. Yo le diría que sí. Es que instalar un negocio y hacerlo funcionar implica gastos, derechos, patentes, servicios, sueldos, impuestos, insumos, etcétera. Por eso se cobra. Para recuperar el dinero invertido y para obtener ganancias. Y la ganancia parece ser una mala palabra para un gobierno que tiene un lenguaje clasista, inhallable en la historia del peronismo. No olvidemos que algunos no consideraron revolucionario al gobierno de Perón porque simplemente generó un estado de bienestar. Me pregunto: ¿si una revolución no tiene en su objetivo generar un estado de bienestar para el pueblo, qué objetivo tiene la revolución? ¿No sería más importante que Maradona le pidiera al gobierno que baje la extrema pobreza y la desnutrición infantil que se extiende a lo largo y ancho del país, la desocupación, los bajos salarios y que los niños (que alguna vez fueron los únicos privilegiados) puedan acceder a la nutrición, la salud, la educación y que sus padres puedan brindarles una vivienda digna como la que alguna vez el peronismo hizo posible a través de créditos hipotecarios accesibles? ¿Esto no haría más feliz a Maradona tanto o más que todos los argentinos puedan tener acceso al fútbol por televisión? La verdad es que Discépolo —mucho más agudo que Maradona— descubrió hace mucho tiempo que la Biblia sigue y seguirá intacta junto al calefón.

Miguel Amado Tomé,

migueltome@ lamaquinadeideas.com.ar