Lunes 08 de Marzo de 2010
El dueño y un patovica de un boliche de Pérez detenidos por el crimen del futbolista Pablo
Javier Conti, quien murió apuñalado tras ser echado de la disco el sábado a la mañana, serán
indagados mañana por el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola. Los dos implicados en el homicidio
estaban alojados en la comisaría de Pérez, pero el magistrado dispuso su traslado a otra
dependencia ante el temor de que se produjeran nuevas represalias. La policía de esa localidad
incluso, organizó un operativo de seguridad pero tras el entierro del jugador de la liga cordobesa,
que se produjo ayer a la mañana, no se registraron incidentes.
Los detenidos por la muerte de Conti son el dueño del boliche, Daniel
Lungo, de 30 años, a quien testigos sindicaron como el autor de la puñalada, y el custodio Josué
Testa, de 29. Conti fue apuñalado en medio de incidentes tras ser echado del boliche. Si bien para
la policía el caso está “esclarecido”, los investigadores judiciales trataban de
aclarar algunas diferencias en los relatos de los testigos, los motivos que desataron el incidente,
el perfil de la víctima y la actividad que desempeñaba Testa en la disco Galileo, de Belgrano y 9
de Julio, en el centro de Pérez, ya que no estaba claro si es sólo un custodio, socio del dueño o
cumple ambas funciones.
Reacciones. “En principio todo indica que el problema empezó dentro
del boliche pero el epicentro fue en la plaza que está enfrente. La primera versión es que al
muchacho lo retiraron tras un incidente, eso generó su reacción y luego otra reacción en contrario
de la gente del local”, indicó un vocero del caso, quien confirmó que hay testimonios que
señalan a Lungo como el autor del homicidio.
Conti tenía 25 años y jugó en Mitre de Pérez, la reserva de Rosario
Central, River de Uruguay y un club de Bulgaria. A las 4.30 del sábado llegó a su casa de Pérez
desde la localidad cordobesa de Pascanas, donde había jugado un partido de liga, y más tarde fue a
la disco con dos amigos.
Según testigos, apenas llegó fue expulsado por el dueño, al parecer por
diferencias personales. El encargado de sacarlo del local fue Testa, quien lo llevó hasta la plaza.
Allí “Pablo comenzó a insultar al dueño, que sacó una faca y le dio una puñalada”,
comentó una testigo.
Tras el deceso del jugador, sus allegados regresaron al boliche,
tumbaron e incendiaron el auto de uno de los patovicas y volcaron un Mazda gris propiedad de Lungo,
al que también quemaron.
Eso hizo temer posibles desmanes que finalmente no ocurrieron. “Se
armó un operativo, pero afortunadamente no pasó nada”, indicó ayer un vocero policial.