Viernes 30 de Noviembre de 2012
Lo acontecido en una escuela del norte santafesino, donde con la excusa de representar una obra ("un teatrito", se dijo), se transformó en una manipulación política de niños menores de ocho año, donde fueron obligados a exponer conceptos totalmente ajenos no sólo por ser incomprensibles para ellos, sino además, en una clara y mísera propaganda política. Esta actitud de usar la escuela para destruir la mente de un niño, violando la inocencia mental, es similar a las violaciones físicas de menores, además trastoca toda su infancia inculcando a los pequeños el espíritu de violencia y el asesinato. Estas acciones realizadas por gente mentalmente perversa debe ser sancionada con extrema rigurosidad y ser ejemplarizadora antes que la escuela pierda la razón de ser un verdadero ámbito de formación y no de deformación y destrucción. Mis cuarenta y tanto años de docencia, además se sentir vergüenza por estos hechos tan repudiables, me eximen de decir cuán grave es para los niños acciones tan viles y deleznables cuando se preparan a los niños para que en lugar del diálogo, las diferencias se resuelven mediante un asesinato (qué horror).
DNI 6.347.664