Lunes 17 de Agosto de 2009
San Lorenzo.— Un prófugo y un evadido de una comisaría fueron atrapados ayer tras una
persecución luego de robar a punta de cuchillo en una vivienda de esta ciudad. Se trata de dos
hombres con varios antecedentes penales, ambos domiciliados en Rosario, quienes el sábado por la
noche sorprendieron al propietario de una casa ubicada sobre la costanera sanlorencina para robarle
varias de sus pertenencias.
Los detenidos son Gustavo S., de 30 años, sobre quien pesaba un pedido
de captura del juzgado de Instrucción 6 de Rosario por un robo calificado ocurrido el 26 de junio,
y Marcos G., de 22, quién aprovechó su permiso de salida transitoria para no volver más a la
comisaría 3ª.
Una vez conocido el robo, y sabiendo que ambos delincuentes se
movilizaban en Ford Escort de color azul, el jefe de la Unidad Regional XVII, Eduardo Aucar,
dispuso un operativo cerrojo que dio sus frutos en el barrio Copello, en Capitán Bermúdez. Allí
comenzó una persecución de la que participaron varios patrulleros hasta que, viéndose cercados, los
ladrones optaron por entregarse.
El botín en su poder. Ambos detenidos quedaron imputados del asalto a Mauro Di
Luch, un comerciante de 29 años que llegó a su casa de calle Juan XXIII 115 sin saber que allí lo
esperaban los delincuentes. Fue a las 21.45 del sábado cuando el hombre , tras increpar a los
visitantes, fue amenazado con un cuchillo en la garganta, lo tiró al piso, lo ató de pies y manos y
luego cargó varios electrodomésticos en el auto que, con su cómplice al volante, luego huyeron.
A los pocos minutos Di Luch logró zafarse de las ataduras y avisó a la
policía que inició la búsqueda. Al momento de ser detenidos, los delincuentes aún tenían en su
poder un horno microondas, dos reproductores de DVD, un teléfono celular, el cuchillo de cabo de
madera con que redujeron al comerciante y una campera que en uno de su bolsillo tenía una billetera
con 200 pesos junto al carné de conductor de Di Luch.
Además, en el auto había una bolsa de nailon blanco con la inscripción
de la Asociación de Empleados de Comercio, conteniendo en su interior 40 pares de anteojos de
diversos tipos y colores que, según se supo, eran el botín de otro robo.