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Mandela será sepultado el 15 de diciembre en Qunu, la localidad donde creció

Toda Sudáfrica, sin distinción de razas ni clases, lloró ayer la muerte del luchador antiapartheid y héroe nacional Nelson Mandela, fallecido el jueves a los 95 años tras una larga enfermedad.

Sábado 07 de Diciembre de 2013

Toda Sudáfrica, sin distinción de razas ni clases, lloró ayer la muerte del luchador antiapartheid y héroe nacional Nelson Mandela, fallecido el jueves a los 95 años tras una larga enfermedad, quien recibirá un funeral de Estado el 15 de diciembre en la localidad de Qunu, en la provincia de Cabo Oriental, donde creció. Miles de sudafricanos se congregaron en espacios públicos e iglesias a lo largo y ancho del país para recordar a su ex presidente.

   Los sudafricanos conmemoraron al fallecido Madiba con canciones, bailes, lágrimas y plegarias, tanto en municipios de negros como en acomodados barrios de blancos, nueve días antes de sus exequias. En Ciudad del Cabo, cientos de personas se reunieron en una gran plaza pública para brindarle un homenaje durante una misa de varios credos. Muchos dejaron flores en el lugar en el que Mandela dio su primer discurso tras pasar 27 años en prisión.

   Los restos mortales de Mandela fueron trasladados ayer desde su casa en Houghton, Johannesburgo, al hospital militar de Pretoria, ante un fuerte despliegue policial. En todo el país las banderas ondean a media asta mientras la muerte del premio Nobel de la paz ocupa todo el tiempo de las emisiones de radio y televisión, acompañadas por música de los años 80. Muchos sudafricanos fueron a trabajar llevando un crespón negro en señal de luto. “Las muestras de amor que experimentamos no tienen precendentes”, dijo el presidente Jacob Zuma al anunciar las disposiciones para su funeral y entierro.

   Los actos en recuerdo del primer presidente negro de Sudáfrica que comenzaron ayer tendrán una jornada especial este domingo, para cuando se decretó un día de luto nacional y reflexión. Dos días después, el 10, se celebrará en el estadio Soccer City de Soweto, cerca de Johannesburgo, una misa oficial en la que se espera la presencia de presidentes y jefes de gobierno de todo el mundo. Entre el miércoles 11 y viernes 13 de diciembre su cuerpo será velado en Pretoria hasta el funeral de Estado y entierro el día 15 en Qunu. “Guardaremos luto durante una semana y celebramos también toda su vida durante una semana”, anunció Zuma.

Viajan Obama y Rousseff. El presidente estadounidense, Barack Obama, y su esposa, Michelle, asistirán a los funerales del padre de la democracia sudafricana, al igual que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Sin embargo, las muestras de luto y llanto se unieron a las celebraciones por su vida: ante la casa de Mandela en el barrio de Houghton, en Johannesburgo, cientos de personas se congregaron en la noche del jueves de forma espontánea, cantando, bailando y encendiendo velas y llevando imágenes de Mandela o la bandera sudafricana. Algunos soltaron palomas blancas y otros depositaron flores. El ex arzobispo de Ciudad del Cabo Desmond Tutu alabó ayer al que fuera su compañero en la lucha contra el sistema de segregación racial del apartheid durante una misa celebrada en la catedral anglicana de San Jorge en la capital sudafricana. “El país ha perdido a su padre”, señaló. “El sol saldrá mañana y el día siguiente y el siguiente. No parecerá tan brillante como ayer, pero la vida continuará”, añadió. A la celebración acudieron cientos de personas que rezaron por el amado héroe nacional y su familia.

   Zuma, por su parte, llamó a Mandela “el hijo más grandioso de Africa” y recordó los valores de la unidad nacional que defendió Mandela, “el padre de la nación” y alabó su visión de una Sudáfrica unida, democrática y floreciente sin cabida para el racismo o el sexismo. “Cumplamos su visión, que era la de una sociedad en la que nadie fuera explotado y reprimido”. También la líder de la oposición, Helen Zille, llamó a los sudafricanos a trabajar por la idea de libertad y unidad que promovió el Nobel de la paz. “Todos somos de la familia sudafricana y por eso le pertenecemos también a Madiba”. Mandela, dijo, fue “el mayor sudafricano que vivió nunca”. La alcaldesa de Ciudad del Cabo, Patricia de Lille, rompió a llorar y no pudo terminar su discurso ante los periodistas. “El dolor de dejarlo ir es demasiado”, señaló.

   En la capital, Pretoria, la gente se reunió frente a los Union Buildings, la sede oficial del gobierno, donde Mandela ejerció la presidencia durante cinco años. Los líderes del movimiento libertario y actual partido gubernamental Congreso Nacional Africano (CNA) hablaron de Mandela como “la encarnación de la humildad, la igualdad, la justicia, la paz y la esperanza de millones de personas, en el país y el extranjero”. “Sigue viviendo en cada uno de ustedes, porque nos dio su vida a todos nosotros”.

   Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en el pueblito de Mvezo, en el Transkei en el seno del clan real de los Thembus, de etnia xhosa, pero pronto se trasladó al pueblo vecino de Qunu, donde pasó, según dijo, sus “años más felices”, una infancia libre en el campo quizá idealizada, antes de recibir una buena educación.

Héroe mítico. Mandela pasó 27 años de su vida en prisión por su lucha contra el sistema del apartheid y en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica (hasta 1999) y en héroe nacional por allanar el camino a la reconciliación de negros y blancos en su país. Se retiró de la vida pública en 2004 y su última aparición en público se remonta a 2010, cuando Sudáfrica acogió el Mundial de Fútbol. Su salud se había deteriorado dramáticamente a comienzos de año y fue hospitalizado en junio por una pulmonía y dado de alta en septiembre. El país se preparaba desde hace tiempo para la muerte de Mandela, pero el anuncio en la noche del jueves sacudió a la nación del arcoiris. Y los testimonios coinciden: ha muerto el padre de los sudafricanos.

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