Escenario

Mamita Peyote celebra sus 10 años a puro show

Eugenia Craviotto Carafa, líder de la banda junto a Charly Bertolín, adelantó cómo será el recital que darán este viernes, gratis, por YouTube. La agrupación rosarina llevó su fusión de música urbana a escenarios del país y el exterior

Viernes 02 de Julio de 2021

Mamita Peyote, una de las bandas rosarinas con mayor crecimiento en los últimos años, celebra una década de actividad con un recital en vivo y gratuito, hoy, a las 23, por su canal de YouTube. El show será el inicio de unos festejos que se extenderán a lo largo de los próximos meses y que incluirán nuevas canciones, videos estrenos, temas con invitados especiales, entrevistas con músicos, secciones para fans y regalos, entre otras sorpresas.

Durante una charla con Escenario, Eugenia Craviotto Carafa, líder de la banda junto al músico Charly Bertolín, contó la evolución de Mamita Peyote, cómo se adaptaron a las condiciones impuestas por la pandemia y cómo impacta ser la cara visible y líder de la agrupación en el contexto de la creciente influencia de los movimientos por la igualdad de género. Actualmente Mamita Peyote está integrada por Eugenia Craviotto Carafa (voz), Carlos Bertolín (guitarra y dirección musical), Soledad Gauna (coros), Javier Díaz (trompeta), Igor Cuervo (trombón), Martín Ricciuti (saxo), Lucio Cano (bajo), Juan Sebastián Badaraco (teclados) y Mateo Ochoa (batería). El recital será gratuito. Quienes deseen colaborar podrán hacerlo a través de una transferencia bancaria al alias mamitapeyote o en Mercado Pago en www.mamitapeyote.com.

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¿Qué les produce celebrar el aniversario en pandemia y por YouTube?

Un poco de rareza quizás, también melancolía. Teníamos pensados planes épicos, de los que estamos acostumbrados a cranear nosotros, pero bueno, si de algo sabemos los humanos es de reinvención y de adaptación a los distintos escenarios de la vida, por más ásperos que sean, así que igual nos entregamos a unos terribles planes de festejo que sólo son el comienzo de la celebración de diez años de la construcción de un camino que pasito a pasito, esfuerzo tras esfuerzo, ilusión tras ilusión se convirtió en una forma de vida. De alguna manera nuestra familia peyotera ahí estará. No en forma presencial por supuesto, pero sí virtual y la virtualidad se volvió una dimensión que nos deja explorar ese sentimiento de compañía y de apoyo, así que ese será el objetivo de este festejo, encontrarnos un rato con toda nuestra gente desde todas partes del mundo.

¿Cómo será el festejo?

El vivo de este viernes es solo el inicio. Tenemos armadas muchísimas sorpresas para celebrar el año de los diez años y como hay tanto que recordar y tanto que homenajear el viernes será solo un punto de partida para los festejos que durarán todo el resto año. Específicamente en el vivo del viernes vamos a hacer un recorrido por nuestra historia, contando anécdotas mientras tocamos nuestras canciones, charlamos con nuestra gente, soplamos velitas, brindamos y cerramos con un mini show full band. Para el resto del año, se vienen lanzamientos de videos todos los meses, lanzamientos de nuevas canciones con colaboraciones de bandas icónicas del rock nacional que crecimos escuchando, un museo digital en nuestras redes sociales de la memorabilia de todo lo acontecido en estos diez años, un ciclo de entrevistas mensuales que vamos a hacer a músicas y músicos de todas partes del mundo que admiramos y otras sorpresas que mucho no me dejan contar (risas). Tomamos como punto de partida esa fecha porque fue la primera vez que tocamos como Mamita Peyote en público en el Dixon, calentando motores para Mimi Maura. Algunos meses después de eso ya nos largamos solos, organizamos la primera fecha propia en Mano a Mano y no pudimos creer la convocatoria, habíamos tocado solo un par de veces como teloneros.

Mamita Peyote - Consentimiento (Video Oficial)

¿Qué aportó la pandemia desde lo creativo?

Creo que frenar así, tan abrupta y sorpresivamente la arrolladora vorágine que propone el sistema en el cual vivimos, sin dudas fue y está siendo un desafío resignificador en muchísimas dimensiones. La introspección, el tiempo, las prioridades, la forma de vida, los vínculos, el identificarse en una comunidad como parte de un todo más grande que uno mismo, lo desestabilizante de la contundencia de la finitud, esa angustia e incertidumbre propia del ser humano que quizás antes era maquillada por conductas sociales que de repente desaparecieron, cambiaron y nos dejaron ahí regulando en falso, sin saber para donde arrancar. Entonces, creo que en esos momentos la dimensión creativa se potencia completamente, despojada de los encantamientos que antes la embriagaban para aletargarla, la creatividad pidió pista como loco y de alguna manera, encontró en este escenario maldito, un espacio de luz. Como paso siempre en la historia, los artistas ofreciendo una salida alternativa, ante las diferentes situaciones que en el devenir de los años sentenciaron a los humanos. A pesar de la angustia de perder gente querida, a pesar de la incertidumbre de no saber cuándo volvés a trabajar, a pesar de la tristeza y la impotencia de no tener un ingreso, laburo en casi dos años, no sé de dónde salen, pero nacen canciones. Brotan caprichosa y salvajemente, como el agua en esas fuentes olvidadas, moribundas, castigadas por el paso del tiempo. En lo personal también arranqué a estudiar Licenciatura en Gestión Cultural, una nueva carrera de la UNR que me brindó una suerte de generador constante de nuevos recursos desde los cuales replantear nuestra actividad artística, y eso también me ayudó mucho.

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La letra de “Noches de luna” dice “hoy lo incierto se vuelve camino y me dejo llevar”. La resiliencia que se desprende de esa frase, ¿es sostenible en el largo plazo en lo referido a la banda y a la actividad artística en general, paralizada desde hace meses? ¿Qué pedido puntual harías para que se reactive la actividad?

Creo que en un primer momento se puede sostener desde la pasión, desde creer que uno realmente nació para esto o es el motor o lo que lo impulsa, pero después hay de alguna manera toda una cuestión que va en un carril paralelo que es la vida misma, la economía misma. Los artistas hacemos arte y es arte nuestra actividad, pero también es industria, laburo. Creo que eso es la falencia que esta situación tan extrema deja en evidencia, esta falta de tener laburo, entender la profesión del músico como lo que es, una labor, una profesión, parte de una industria, de un trabajo. Es una actividad productiva que de alguna manera entra en un engranaje, en un sistema económico que tiene muchísimos y diversos protagonistas. Creo que hace falta que, por un lado, que se entienda desde los distintos estados, nacional, provincial y municipal que hacen mucha falta acciones al respecto, políticas públicas que de alguna manera empiecen a desarrollar ese cambio, esa resignificación en la sociedad del concepto del trabajo del músico como trabajador y como parte de un sistema. En ese sentido el pedido puntual se desdobla extramuros e intramuros. Por un lado políticas públicas que establezcan la concepción del músico como trabajo. Por ejemplo, que culturalmente esté bien visto, que no tenga un costo político que la gente se reúna en una iglesia significa algo y que no se puede hacer lo mismo con la misma cantidad de gente en un bar para que se pueda reactivar mínimamente el trabajo de los artistas. Eso tiene que ver con un correlato cultural muy profundo en el que subyacen muchísimas cuestiones que tienen que ver con lo simbólico, las reglas con las que se erige nuestro mundo. Por otro lado, creo que internamente nos debemos un debate muy importante sobre definirnos quiénes somos los que estamos en el ecosistema musical en tanto músicos profesionales que de alguna manera invierten, desarrollan, se plantean la actividad musical en términos profesionales. No estamos todos en la misma realidad de que por el solo hecho de ser músicos, o cantar o tocar un instrumento. Creo que ese es uno de los principales desaciertos a la hora identificar una idiosincracia, una industria musical, encontrar números duros que relaten una realidad de las personas que nos dedicamos específica y exclusivamente al trabajo musical porque las realidad no son todas iguales y por ahí las ayudas que han salido tienen como objetivo a un escenario homogéneo, pero dentro de ese escenario hay muchas realidades. Me parece que tiene que haber una identificación interna. Estoy hablando específicamente del ecosistema musical, cuáles son los proyectos musicales profesionales, cuales los emergentes, de que manera el Estados puede ayudar a unos y a otros en sus igualdades y en sus diferencias, en sus realidades.

Mamita Peyote - La Tempestad (video oficial)

¿Cómo ves el crecimiento de la banda en estos diez años? ¿Cuáles fueron los avances o transformaciones? ¿Qué falta para ser el reflejo perfecto de lo que proyectan?

Falta muchísimo y toda la vida va a faltar porque creo que es una cosa constante, progresiva. Es estar constantemente saliendo de la zona de confort, reinventándose, viendo todo el tiempo cómo se puede mejorar. Siempre que terminamos de hacer un balance de año es súper positivo. En estos diez años se fueron dando y siempre nos asombró cómo progresivamente fue proyectándose la propuesta musical, cada vez más gente y formaban grupos que después trascendían a la banda. Algo muy hermoso que se dio al principio que tiene que ver con la conexión con el público. En estos días súper movilizantes en los que estuvimos preparando toda la memorabilia para compartir en estos meses con la gente, estamos reviendo un montón de archivos, fotos, videos de giras, cosas que nos movilizan mucho y hacen que sintamos que el crecimiento siempre fue para adelante. Siempre sentimos también que nos sucedían cosas que no tenían la misma proporción en cuando a tiempo, como que enseguida fue todo muy gratificante. Los avances fueron muchísimos. Cada año era un transformación y un avance. De cada situación que se nos presentaba como adversa, siempre tratamos de hacer su igual positivo, o si era algo triste siempre tratamos de sacar algún tipo de crecimiento.

Debutaron en 2011 cuando los movimientos por la igualdad de género aún no tenían la fuerza que tienen hoy. ¿Qué te produce ser mujer y la cara visible de una agrupación con tan rápido desarrollo y reconocimiento?

Ser mujer no me representó ningún impedimento a la hora de encontrar o de hacerme el camino musical. Y es verdad, no había un discurso tan acentuado en la agenda diaria de la sociedad o la opinión pública. No estaba tan metido el tema de la cuestión de género. Personalmente crecí en una casa matriarcal. Todo lo que sucedía en el mundo no sucedía dentro de mi casa. Las mujeres siempre tuvieron mucho poder, peso, decisión. En el desarrollo de la banda no me costó tanto la cuestión de género porque cada cosa que me propuse la fui consiguiendo o fui generando los recursos o entendiendo el camino, desarrollando el camino para mí. Pero lo que más costó fue internamente, que fue darme cuenta que muchas veces cómo les molestaba primero a los compañeros y luego a los músicos sesionistas. Mamita empieza de una forma en la que somos todos banda pero después terminamos trabajando con músicos sesionistas, pero en ambas oportunidades a los hombres cómo les pica que una mujer les dé órdenes o les diga qué tiene que hacer, o les marque un sentido, una orientación. En eso fue dónde encontré la dificultad, la cosa áspera en la cuestión de género con respecto a la música. Pero estar en festivales o conseguir mis propias fechas o los lugares que pudimos transitar no me fue tan difícil hacerme camino.

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