Malvinas y sus riquezas
Evidentemente, la discusión sobre las riquezas en las islas Malvinas elevó su voltaje a partir de la famosa expedición Shaklenton que vaticinó grandes riquezas subterráneas. Los británicos duplicaron la apuesta y nosotros no nos quedamos atrás.

Viernes 05 de Marzo de 2010

Evidentemente, la discusión sobre las riquezas en las islas Malvinas elevó su voltaje a partir de la famosa expedición Shaklenton que vaticinó grandes riquezas subterráneas. Los británicos duplicaron la apuesta y nosotros no nos quedamos atrás. Yo diría que la triplicamos. Antes, cuando las islas daban pérdida, nunca escuché que un político dijera: "Momento, que a ese déficit nos corresponde cubrirlo nosotros"; o más atrás, cuando los barcos ingleses se llevaban a la fuerza a los hombres, nadie gritó: "Eso no corresponde, nosotros somos neutrales". Pero volviendo al hoy, uno escucha a los gobernantes y parecen estar hablando con lenguaje del siglo pasado. Para enfrentar un problema tan real como éste —además de saber las leyes— hay que saber mirar la realidad. ¿Se habrán enterado que allí hay pobladores, que tienen gobierno propio, elegido democráticamente por todo residente de 7 años mínimo; que tienen Constitución, que la han reformado ya cuatro veces después de la guerra y que en uno de sus párrafos dice claramente "lo que hay debajo del suelo no es de Gran Bretaña"? Para entender por qué nosotros seguimos tirando los dardos a Londres sólo encontré dos explicaciones posibles: o somos todos ignorantes o bien hicimos el siguiente razonamiento: "Si yo discuto con Londres yo soy David y ellos son Goliat, en cambio si yo discuto con Puerto Stanley yo sería Goliat y ellos David" y ese cambio de rol a ningún político lo atrae. Muchachos, un poco de humildad, recordemos este viejo adagio: "El que cede termina ganando... el que exige termina perdiendo".

Ricardo Gómez Kenny, rgomezkenny@yahoo.com.ar