Lunes 07 de Junio de 2010
Si bien es cierto que es de patriota recordar el 10 de junio de cada año, en homenaje a la creación en 1829 de la Comandancia Política y Militar en las Islas Malvinas con asiento en la Soledad, también es obligación tener presente lo prescripto en nuestra Constitución: Disposiciones Transitorias, parte 1ª: "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgia del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimo insulares... Archipiélago ubicado en el Atlántico Sur íntegramente dentro de la plataforma submarina argentina, unido por una corteza terrestre subacuática de una profundidad no mayor a 200 metros y englobada geológicamente en un férreo arco a nuestro territorio patagónico". No sólo eso, sino con un suelo de las mismas características al de nuestra Patagonia, donde sus regiones bajas están compuestas de las mismas arcillas, pizarra y arenisca blanda, mientras que en las montañas predomina la arenisca dura y la cuarcita blanca. Si hasta el aire que se respira en las Malvinas es el mismo que sopla en nuestra Patagonia. Como si eso fuese poco, se han encontrado rocas antiguas del Precámbrico similares a los estratos sedimentarios de Sierra de la Ventana, hallándose galena con un alto porcentaje de plata. A estas riquezas, agreguemos una breve historia sobre nuestros derechos sobre las Malvinas. Descaradamente los ingleses olvidan que en 1774 reconocieron en forma definitiva que las Malvinas eran de España y que nunca volverían a molestarlas. Que sólo regresarían a las islas para no desafiar a España, sino para visitar a los argentinos herederos naturales de aquellas tierras. Y así quedaron durante sesenta años hasta el día de la visita sorpresa, el 3 de enero de 1833, echando por tierra la falsa promesa y con la prepotencia pirata heredada de Drake, más el apoyo de los Estados Unidos, expulsaron por la fuerza a la población y autoridades argentinas allí establecidas, ocupando las islas como tierras de nadie (terra nullius). Como reflexión, cabe recordar a José Hernández, quien en el diario El Río de la Plata, en su primera edición del 6 de agosto de 1869, dijo acerca de las Malvinas: "Los pueblos necesitan los territorios con que han nacido a la vida pública, como se necesita el aire para la libre expansión de nuestros pulmones. Absorberle un pedazo de territorio es arrebatarle un derecho, y esa injusticia envuelve un doble atentado, porque no sólo es el despojo de una propiedad, sino también la amenaza de una nueva usurpación. El precedente de injusticia es siempre el temor a la injusticia, pues si la conformidad o la indiferencia del pueblo agraviado consolida la conquista de la fuerza, entonces ¿quién le defenderá mañana contra una nueva tentativa de despojo o de usurpación?".
Roberto Linares, linares3@arnet.com.ar