Viernes 21 de Noviembre de 2014
Me parece importante que a este tema se le dé espacio y se debata. Los chicos necesitan afianzarse y crecer seguros, sin complejos ni miedos a la burla o a la devaluación de ellos mismos. No sólo la escuela tiene que tomar cartas, también padres y todos aquéllos que puedan aportar desde el ángulo que sepan o puedan. Su grano de arena es y será de un valor que ayudará a todos los expuestos a esta conducta tan dañina. También hay que pensar que se desconoce los alcances que puede llegar a tener en la víctima, pues no todas las reacciones son similares. Pero hay un bullying que es menos asiduo, pero existe. Se ejerce y se lo sufre. Sólo que pasa más desapercibido. Su manera de llegar a la presa es más sutil. Aquí el silencio es más implementado por quienes padecen este grave daño. Me refiero a cuando se juega con la desigualdad de uno y otro. Desde otro punto de vista, y depende de la institución y cargo, el llamado "espíritu de cuerpo", también toma participación, lo que es una realidad que no puede eludirse. Los que han pasado por esto se han sentido muy solos. El desamparo y la intemperie de algunas instituciones, aún no siendo permanente, es estremecedor. Haber tenido conocimiento de causa en esto, no es un privilegio para nada. Lejos de ser una mera decepción, te convierte en escéptico. No entendés, no comprendés, ya que el sentido común de quien lleva las riendas parece haberse fugado y no sos merecedor de explicación alguna. Parece no mediar siquiera la humanidad y es fuerte. Ni decir si detrás de la presa, hay también una familia afectada. Seres que merecen vivir, y no apenas existir, sólo porque alguien optó porque así sea. En un estado de derecho, no es nimio. En una democracia donde las instituciones deberían hacerse más que responsables, sería importante que las hipótesis que se deducen no tengan impunidad. Brego porque todos seamos más participativos y solidarios. Por un mundo mejor, debemos sumarnos sin mezquindades.
Nora Cardarelli
DNI 14.510.012