Viernes 22 de Mayo de 2015
Malasia anunció ayer la movilización de la marina y de los guardacostas para socorrer a los migrantes varados en el mar desde hace semanas, mientras los países de la región y Estados Unidos se reunieron en Birmania para abordar la crisis. El miércoles, Malasia e Indonesia cambiaron de postura y anunciaron que no expulsarán a los barcos cargados de migrantes, en su mayoría bangladesíes o de la etnia rohingya, una minoría musulmana marginada y perseguida procedente de Birmania, un país mayoritariamente budista.
Ayer, Malasia fue aún más lejos y lanzó una operación de rescate en el mar de Andamán, un cambio de política completo con respecto a la gestión de la crisis en los últimos diez días. En el sureste asiático, este éxodo dura desde hace años pero el fenómeno se incrementó de manera dramática desde principios de mayo, después de que los traficantes dejaran varados en el mar a miles de migrantes a causa de las políticas represivas de Tailandia.
Casi 3.000 migrantes llegaron a Tailandia, Indonesia o Malasia en los últimos días, pero hasta ahora las autoridades habían alejado de sus costas a varias embarcaciones, provocando duras críticas.
Cientos de migrantes llegaron ayer a la provincia indonesia de Aceh. La mayoría estaban enfermos, débiles y deshidratados tras haber pasado varios días en el mar.