Sábado 14 de Agosto de 2010
En primer lugar quiero agradecer a los activistas homosexuales, no por lo que son, sino por lo que han despertado en la gente. Una sociedad dormida en los valores y que ahora salió masivamente a defender y recuperar la esencia de esa célula básica para la sociedad que es la familia. Y en segundo lugar, felicitar a todos los que marcharon, trabajaron, opinar y firmaron planillas en todos los rincones de nuestra patria para rechazar este intento de menoscabar y relativizar el orden natural que rige el equilibrio de nuestra cultura y el origen de nuestra Nación. Porque considero que no es algo "retrógrado" el querer salvaguardar los valores que fueron desde siempre parte de nuestra cultura y que ahora pretenden cambiar. Pero por suerte esta mayoría silenciosa se está poniendo de pie y avanzando, y ¡démonos cuenta por favor! Es cada vez más grave lo que sigue. El plan es largo y con etapas bien definidas. Primero atacar duramente a todas las creencias religiosas haciéndole creer a la gente que eso ya no tiene valor, quitándole autoridad y protagonismo, olvidando todo lo bueno que hacen y sólo destacando los errores. Luego atacar y disminuir el valor de la familia tradicional, usando para esto la promoción de la homosexualidad, que es obviamente incapaz de dar vida. Y ya están instalando ahora el crimen masivo y oficial de niños con el aborto. Yo diría, como la canción de León Gieco: "Porque querer matar a tus hijos es para que duela años la sangre". Pero me uno al resto del tema que dice: "Insistiré con un mar de rosas, y construiré sobre cenizas. Tendré un nuevo sueño en mis manos y lucharé para que sea justicia. Las mejillas de mis hijos en mis labios, y encontraré en ellos un nuevo descanso". La esperanza no decae, porque cuento con la certeza de que el bien triunfará. Confío en que serán castigados en las urnas los que golpean la vida y no representan la voluntad de la mayoría que busca el bien y no se deja engañar por la prensa malintencionada que confunde y miente mostrando sólo lo malo y ocultando lo bueno. Dando discriminadamente más espacio a esta nueva corriente y despreciando los valores que hicieron grande a nuestra patria. Confío en la valentía de publicar esta opinión así como hacen con las otras en contrario. Y confío sobre todo en los argentinos que creemos en que esto puede volver al cauce del orden para que nuestros hijos puedan crecer sanos y seguros, protegidos de un Estado que los ampara. Si para vos esto es importante, no te olvides a la hora de votar. Y si también la familia te importa, la tarea de defenderla no ha terminado, recién comienza. ¡Sumate!
Marcelo Arderiú
DNI 14.509.560