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Madura el “contrafrente” progresista rosarino que busca dar pelea en las Paso

Referentes de sectores internos del oficialismo se encuentran en pleno armado político en busca de crear una alternativa al liderazgo de la intendenta Mónica Fein para 2015.   

Domingo 27 de Julio de 2014

La puja interna dentro del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) rosarino se encamina a entrar en una etapa de definición en la que empieza a tallar un abierto desafío a la gestión oficialista que lidera la intendenta Mónica Fein.

   Sin salirse del colectivo que los agrupa, las distintas vertientes que nutren el espacio frentista se preparan para una segura competencia interna en las internas abiertas y simultáneas (Paso), a la vez que debaten la manera y la forma de construir una alternativa que se transforme en opción de poder real para luchar por la Intendencia en 2015.

   Los más decididos a enfrentar al postulante que nomine el oficialismo (probablemente Fein) son el grupo radical Universidad, que tiene como referencia en el Concejo Municipal a María Eugenia Schmuck y Sebastián Chale. En esa misma tesis confrontativa también está un sector interno del socialismo, comandado en el plano local por Miguel Zamarini, presidente del cuerpo legislativo. A este grupo se le suma la Coalición Cívica-ARI, que ya postuló a Pablo Javkin para la Intendencia rosarina.

   Cerca de ellos, pero con diferencias, se ubica otro vector de la UCR, el Movimiento de Afirmación Radical (MAR), con Martín Rosúa como estandarte en la ciudad.
  
Planteo más cauto. El partido GEN, que conduce en Rosario el diputado nacional Fabián Peralta, mantiene conversaciones con algunos dirigentes de estos grupos, pero no está de acuerdo en sostener un enfrentamiento abierto con la gestión de Fein, y menos aún con cierta beligerancia dialéctica que, juzgan, están teniendo algunos de sus socios.

   Jorge Boasso es otro de los actores que puja por confrontar con el socialismo, pero el concejal radical se ubica afuera de estas conversaciones y analiza ofertas por afuera del Frente Progresista, más precisamente del PRO de Mauricio Macri y del Frente Renovador de Sergio Massa, que lo están tentando para ser candidato a intendente.

   Todos estos nombres mantienen reuniones abiertas o reservadas, coinciden en que Rosario necesita un sacudón de gestión, con una impronta distinta a la que le viene dando el socialismo, particularmente la administración Fein. Pero también hay entre ellos algunos recelos y miradas de desconfianza, por lo que el llamado contrafrente del Frente Progresista se encuentra en una etapa embrionaria, donde va a pesar en el plano local con lo que ocurra en el armado político provincial y nacional.

   “Le estoy dando para adelante con mi candidatura (a intendente). Estoy recorriendo la ciudad y formando equipos, a la par de las conversaciones que tengo con los otros sectores del frente”, dijo Javkin a LaCapital, y adelantó que a más tardar en septiembre va a hacer un acto público para darle más visibilidad a su postulación.

   “Hay una coincidencia de que al Frente le falta otra mirada de ciudad, que se integren otras voces y darle más pluralidad. Esa es la demanda que estamos recogiendo en las recorridas que hacemos”, agregó el presidente de la CC-ARI.

   Aunque no lo dijo abiertamente, la descripción de Javkin lleva implícita una crítica a la administración municipal socialista, a cierto cansancio social y falta de mística en militantes y dirigentes para levantar una gestión que aparece adormecida.

Momento de desafío. Este es el consenso pleno donde también asienten los socialistas referenciados en Zamarini y en el senador Rubén Giustiniani. Este vector interno del Partido Socialista advierte que es la oportunidad para desafiar la hegemonía partidaria.

   “Nosotros no convalidamos la candidatura tácita de Fein y nos estamos preparando para dar pelea”, dijo a LaCapital un operador político de este sector.

   De hecho, Zamarini viene haciendo un trabajo parlamentario con Martín Rosúa, del bloque Radical 1983, y con Aldo Pedro Poy, del bloque del Partido Demócrata Progresista (PDP).

   “Estamos muy cómodos trabajando juntos, pero todavía falta para que esto se traduzca en un acuerdo electoral. También hablamos con Javkin y con Peralta. Nuestra intención es disputar la interna, y si es posible todos juntos, pero llegado el momento se evaluará cuál es la candidatura que mide más para enfrentar a Fein”, blanquea el asesor.

De lo macro a lo micro. Rosúa, uno de los integrantes de esta tríada, no se mostró ansioso por el armado del contrafrente local, y lo supeditó a lo que sucede a nivel provincial y nacional. “Creo que lo macro va a condicionar lo micro. Primero se tiene que definir qué pasa con el armado político del Frente en Santa Fe, y eso va a determinar cualquier acuerdo a nivel local. Yo no tengo problemas, hablo con todos, con Fein, con Javkin”, despejó Rosúa, tratando de no quedar pegado del todo a los designios futuros del contrafrente.

   Esa palabra, contrafrente, es lo que, entre otras cosas, le espanta a Peralta, líder del GEN en Rosario. “No estamos de acuerdo con el perfil netamente opositor que se le está dando a este armado. Nosotros somos parte de esta gestión (por Fein) y las críticas las hacemos de un modo constructivo, de lo contrario nos deberíamos ir”, sostuvo el diputado nacional.

No a la virulencia. Peralta sostuvo que le parece bien que haya competencia interna dentro del frente, pero advierte que algunos tienen un grado de virulencia discursiva que lo asemeja más con la oposición que con una variante más de oficialismo.

   En cambio para la radical Schmuck, quien comparte bloque con Chale y Boasso, es un momento propicio para ir a una competencia interna y armar una alternativa de gobierno al socialismo dentro del Frente Progresista. “Nosotros, con la excepción de Jorge (por Boasso), estamos dialogando con todos los sectores para construir lo que llamamos un contrafrente. El tema de las candidaturas se hablará más adelante. Nos tenemos que enfocar ahora en la construcción política”, dijo a LaCapital la concejala.

   Schmuck sostiene que la actual gestión socialista está debitando la posibilidad de que el Frente siga gobernando Rosario, y para eso es necesario dotarlo de nuevas visiones e impulsos a una administración que evidencia muchas grietas.

   Las cartas dentro del Frente Progresista están echadas, y en los próximos meses se verá hasta dónde llega la construcción del contrafrente.

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