Macri llamó a la unidad, condenó la corrupción y a los jueces militantes
Nueva etapa. Tras la jura como presidente, fijó tres ejes de acción: pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unidad de los argentinos.

Viernes 11 de Diciembre de 2015

Módico, austero, algo frío. Mauricio Macri juró como nuevo presidente de los argentinos ante una raleada Asamblea Legislativa, en el recinto de Diputados. Lo hizo por Dios y los Santos Evangelios, agregando a la fórmula la promesa de lealtad y honestidad. No hubo militantes en los balcones, aunque sí aplausos de los legisladores oficialistas —y sus aliados— presentes. "Quiero ser el presidente de una argentina unida", señaló el flamante jefe del Estado.

Tras la jura, Macri ofreció un discurso de 29 minutos que leyó de unos apuntes que tuvo sobre el amplio escritorio de la presidencia de la Cámara.

De los más de 150 legisladores del FpV —sumados diputados, senadores, y algunos aliados permanentes— sólo algo más de una decena dieron el presente. El resto no se presentó, en solidaridad con la presidenta saliente, ausente por una medida cautelar que la sacó de funciones 12 antes de la jura del nuevo presidente. Precipitando su inevitable faltazo al Congreso.

Salta, parcialmente Misiones, aliados de Santiago del Estero, entre otras provincias, aportaron la docena de peronistas presentes ayer en el Congreso. Los diputados santafesinos del FpV no se sentaron en sus bancas, tampoco la flamante senadora María de los Angeles Sacnun. En cambio, si concurrió Omar Perotti, que hizo uso del criterio de libertad de acción que anteayer el bloque del FpV en la Cámara alta había establecido como conducta política a seguir (ver página 9).

Cambiemos, en la tradicional ceremonia de jura de los nuevos presidentes fue radicalmente distinto a todo lo conocido, al menos desde la recuperación de la democracia, en 1983. Cambio estético, de estilos, de clima.

"Podrían hacerlo más gradual" opinó un colega periodista con muchos años en el Congreso, tal vez rememorando el atmósfera que desarrolló el kirchnerismo durante tres juras consecutivas. Clima de cancha, con cantos, papelitos, emociones, abrazos, lágrimas en los ojos. También la jura de Raúl Alfonsín en el Congreso estuvo llena de pasiones y fervor.

En el nuevo oficialismo ayer dominaron los trajes oscuros, las corbatas prolijas, los gestos medidos. Algún opositor presente, en sentido inverso —como el caso de Felipe Solá, del Frente Renovador— se distinguió con un saco de lino blanco; y fue motivo de muchos comentarios. Con ironía, el siempre afable Felipe para con los cronistas parlamentarios, dejó en el final "no se abrumen con el discurso".

Así dictaminó su parecer sobre la intervención de Macri. Luego, agregó "me pareció un discurso de campaña, no dio definiciones sobre la economía".

El discurso del presidente retomó temas ya planteados, antes de asumir. "Soy el mismo, falible, tengo dudas, certezas y esperanzas, quiero encontrarme en la «verdad», formar equipos diversos, buenas intenciones". Y también el planteo de los tres ejes, "pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y unidad de los argentinos". No ofreció definiciones novedosas respecto cómo llevar adelante objetivos.

El líder del PRO consiguió aplausos de la mayoría de los legisladores presentes en media docena de oportunidades. Destacándose el momento en que fustigó a la corrupción y prometió combatirla —provenga de dónde provenga—, y también cuando habló de la libertad expresión. Casi como un objetivo a conseguir, más que un derecho ya adquirido por todos los argentinos. Especialmente desde los años 90 a la actualidad.

Fiel a su tradición empresaria, Macri instó a animarse a la "osadía de las ideas", a la creatividad. Y dejó un mensaje polémico, habló de la "justicia independiente", justamente el día en que una jueza —María Servini de Cubría—, le concedió con gran velocidad, y a medida, una cautelar para nominar a un presidente provisional —Federico Pinedo—, y así despejar cualquier suspicacia con la hipotética presencia de CFK manejando la botonera del poder antes los minutos previos a su jura. Que se concretó ayer sobre las 12 horas.

A la jura, concurrieron Evo Morales, Rafael Correa, Juan Manuel Santos, Tabaré Vázquez y Michelle Bachelet. Y gobernadores de todo el país, incluido Daniel Scioli.Miguel Lifschitz, por su parte, se ubicó en el palco junto a otros gobernadores. Luego de la ceremonia, comentó a LaCapital: "Fue un discurso genérico con el que coincidimos, luego vendrán los detalles de las políticas, las iremos viendo". Lifschitz informó, además, que mañana Macri lo recibirá en Olivos (ver página 10).