Miércoles 10 de Febrero de 2016
El presidente de la Nación estuvo hace unas semanas en la paradisíaca Davos (Suiza) donde estrechó su diestra a relevantes figuras del mundo político y del mundo de los negocios. Hacía mucho tiempo que un presidente argentino no asistía a semejante cónclave. Para "reinsertar" a la Argentina en el mundo, Mauricio Macri invitó a los grandes hombres de negocios a invertir en el país mientras que se dedicaba a estrechar vínculos con el vicepresidente norteamericano Joe Biden; el premier israelí Benjamín Netanyahu, y el presidente de México, Peña Nieto, entre otros personajes de la política mundial. Aunque jamás lo confesará públicamente, el presidente de la Nación viajó a Davos a suplicar a los dueños del mundo para que vuelvan a tener en consideración a la Argentina, a convencerlos de que él es un presidente confiable, que está convencido de las bondades del capitalismo financiero, que hará todo lo que sea necesario para que el país vuelva a pertenecer al mundo occidental y cristiano. En buen romance, el presidente de la Nación no hizo más que arrodillarse frente a los poderosos para obtener su bendición.
Hernán Kruse