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Luis D'Elía: "Me gustaría que Cristina elija un candidato, y no será un conservador"

Barrio El Tambo, Isidro Casanova, La Matanza. En búsqueda de la casa de Luis D'Elía. Una calle angosta, muy transitada, doble mano, aleja al equipo de La Capital unas 25 cuadras de la avenida más cercana.

Martes 02 de Diciembre de 2014

Barrio El Tambo, Isidro Casanova, La Matanza. En búsqueda de la casa de Luis D'Elía. Una calle angosta, muy transitada, doble mano, aleja al equipo de La Capital unas 25 cuadras de la avenida más cercana: Conurbano profundo. "Usted venga con confianza y pregunte por mi casa, nadie que viva a 10 cuadras a la redonda ignora dónde vivo", dice Luis D'Elía minutos antes del encuentro, vía celular. Todo se confirma. Nos recibe el dirigente kirchnerista, ex piquetero: una casa sólida y austera, en dos plantas. Un patio, un perro que ladra (hay que hacerlo callar), una parrilla con huellas de uso reciente, familiares, amigos y vecinos que pasan, saludan y se presentan. Todo es cordialidad.

¿Cómo toma los pronunciamientos de intelectuales del kirchnerismo, como Carta Abierta, que dicen "Scioli no nos representa"?

—Son declaraciones apresuradas. Hay que dejar que Cristina obre en tiempo y forma. Si yo fuera Cristina tampoco diría quién es mi candidato hoy, ¿para qué? ¿para que la prensa hegemónica me lo destroce. Yo lo haría marzo, abril o mayo del año que viene. Cristina no va a hacer nada contra un proyecto que, entre otras cosas, costó la vida de vida de su marido.

- La alianza kirchnerista, en sus distintas variantes, discute hoy cómo sintetizar la sucesión en 2015. Canditatos puros, no tan puros. ¿Cómo caracteriza al debate?

—Es evidente que no hay uniformidad de pensamiento, pero a la vez hay mucha tolerancia, mucho respeto democrático. Y que las cosas se dirimirán en las urnas, en las Paso como corresponde a cualquier fuerza política. Mi deseo es que Cristina, llegado el momento y la forma adecuada, indique un candidato.

- No tomaría riesgo la presidenta jugándose por alguno? ¿y si elige uno que luego pierde en la interna?

—Cristina tiene prácticamente el monopolio del voto kirchnerista. Además, lo hizo Lula (con Dilma), lo hizo (Hugo) Chávez (con Maduro). ¿Por qué no lo haría Cristina? CFK tiene hoy niveles de aceptación positiva cercana al 60 por ciento en algunos partidos del Conurbano. Y eso la transforma en el gran árbitro de la política nacional.

-Si Cristina define a un candidato de su preferencia, ¿qué pasa con los demás precandidatos?

—Se bajan todos.

- Incluido Scioli, si no fuera el elegido por Cristina?

—Sí, también Scioli. Yo lo veo como un hombre muy cuidadoso, no coincido en muchas cosas con él, pero lo respeto mucho. Sabe manejar sus tiempos, no es tonto.

- ¿Usted tiene su candidato?

—Yo digo que me gustaría que Cristina elija un candidato. Y estoy seguro que no elegirá a un conservador neoliberal.

- ¿Se refiere a Daniel Scioli?

—No quiero personalizar, ni poner nombre. Digo que Cristina no va ceder en su filosofía política. Es verdad que sectores de la derecha conservadora siempre formaron parte del movimiento nacional; la clave es quién conduce. Hubo un Cámpora-Solano Lima, pero conducía Cámpora, no Solano Lima.

-El sciolismo interpreta que hay una demanda de moderación, de continuar algunas políticas pero sin pelearse. ¿Cómo lo ve?

—Que sin debate dialéctico no hay avances en la clase media, los trabajadores y los jóvenes. El llamado consenso es muy lindo para el chamuyo político pero tiene un contenido conservador, favorece al status quo, lo que está. Es la idea de "no toquemos mucho". En la Argentina, todo lo que se deje como está desde siempre, le conviene a un sector pequeño de la sociedad.

-¿Qué rol tienen las organizaciones juveniles del kirchnerismo, como La Cámpora y el Movimiento Evita, entre otras?

—Hay una irrupción de la juventud en la política. El gran desafío es juntar a los jóvenes de sectores medios, con los pobres. Construir la alianza plebeya, la alianza que necesitamos para cambiar la realidad. Jóvenes, sectores medios, y pobres. Esa es la alianza. Es la alianza que se insinuó en los 70, y luego fracasó.

-¿La sociedad tiene interés hoy en debatir "moderación" o "profundización"?

—Nadie le teme al debate, todo lo contrario. Estamos en el mejor momento de la historia nacional para dar esos debates. No tenemos violencia política como tuvimos casi siempre en nuestra historia, que las discusiones se dirimían a los tiros y con muertos. Ahora resolvemos las diferencias en las urnas.

-El estancamiento de los índices económicos del último año, ¿cómo se expresan acá, en su barrio?

—No lo vemos así. Recién hablaba con un pibe de enfrente, 25 años, se hizo una losa de 100 metros en su casa. Tiene un emprendimiento textil en La Salada, y le va muy bien. A ver, dicen "cayó la actividad económica", pero el número es 1,3. Dicen creció la desocupación, pero el número es 7,5. Comparado con el 25 por ciento anterior, lo actual no tiene nada que ver. Igual no niego que falta mucho por resolver.

-¿Qué falta por resolver?

—Muchas cosas. Pero la idea que está en la gente es que lo que falta llegará por este camino, no por otro. Por caso, a mi me gustaría el 82 por ciento a los jubilados, pero tal vez para eso nos falten 3 ó 4 años. Pero por el camino actual. No por el lado del ajuste, y del endeudamiento.

-Si su percepción del Conurbano es que la gente elige seguir por este camino para resolver lo que falta, ¿por qué Sergio Massa metió la cuña en 2013 y fracturó al FpV?

—Porque en las elecciones de medio término la gente se da determinados permisos. Esto ya ocurrió. Pero cuando hay que decidir su futuro, la gente no se equivoca. Después de lo que pasamos en los 90 el pueblo no se equivoca nunca más.

-¿Usted entiende que el kirchnerismo produjo un cambio político y cultural sin retorno?

—Desde ya. Hay avance cultural y electoral. Había programas televisivos que medían 33 puntos (se refiere al programa de Jorge Lanata) y ahora miden menos de 8. Hay avance cultural en el pueblo.

-Con sus características, su estilo, sus dichos, los medios opositores han construido con Luis DSINGLE_RIGHT_QUOTEElía un personaje demoníaco del kirchnerismo, ¿cómo se lleva con eso?

—Los medios opositores hicieron conmigo una construcción falsa. No soy ni un santo ni un demonio. Tengo visiones acertadas, y también cometo errores. Ahora trato de no salir en los medios. Me llaman todo el tiempo y digo que no, sobre todo de la televisión, que lo único que les falta es ofrecerme plata. Lo hacen porque yo les subo el rating.

-Lo invitan para que se pelee.

—Me ponen como una persona violenta, pero es un contrasentido. Vivo con la misma mujer hace 31 años, en ésta misma casa. Me relaciono amistosamente con todos los vecinos, soy maestro de chicos. Y una sola vez me agarré a piñas con un tipo (durante la 125) que salió con Cadena nacional.

De las piñas a la amistad

“El episodio nos llevó a los tribunales, y durante el juicio oral se produjo una verdadera comunión entre los dos”, empieza diciendo la carta dirigida al Papa Francisco en septiembre pasado, y firmada por Alejandro Gahan y Luis D’Elía. De modo conjunto. “Los momentos en los que la audiencia se suspendía fueron aprovechados por los dos para conocernos, ver la realidad del otro”, continúa la carta.

“Nos dimos cuenta de que pensábamos distinto en muchas cosas, pero igual en lo más trascendente. Los dos queremos lo mejor para nuestro país y los dos tenemos una profunda sensibilidad por los sectores que siempre son los más relegados en nuestra sociedad. Realmente se produjo entre nosotros una reconciliación”, expresa la misiva conjunta.

El 25 de marzo de 2008, en pleno fervor de disputa por la resolución 125, convergieron en la zona del Obelisco y de la Plaza de Mayo manifestantes a favor y en contra de Cristina Fernández. Alejandro Gahan, productor agropecuario de Gualeguaychú, se expresaba por la zona de la Plaza en contra de la 125, y se encontró con D’Elía. Caminó varios minutos junto al ex piquetero, insultándolo. Y también recibiendo insultos. El episodio alcanzó su punto más alto cuando D’Elía le pegó a Gahan una trompada televisada y repetida por los medios opositores hasta el infinito.

Seis años después, ambos se reconciliaron. Gahan fue a la casa de D’Elía. “Nos sentamos en ésta mesa”, rememoró D’Elía, en el patio de su casa, bajo el sol perfecto de un sábado de noviembre. “Nos pedimos disculpas mutuamente, tomamos unos mates, charlamos, y hoy siento que Gahan es un amigo”, afirmó el kirchnerista.

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