Viernes 21 de Diciembre de 2012
En esta oportunidad me quiero referir a los lugares de esparcimiento en los barrios alejados del centro y que se encuentran a la deriva en cuanto a su protección por parte de las autoridades competentes, como por ejemplo la GUM. Siendo que se ve muy poco su andar por las calles más alejadas de bulevar Oroño, avenida Pellegrini y el río, las denominadas placitas de barrio se encuentran diezmadas por el accionar de delincuentes que rompen el mobiliario urbano, usurpan estos lugares, y lo que debería ser un espacio público para todos termina siendo un espacio para pocos, los que tienen esa forma de vivir y de descargar su resentimiento en los mobiliarios, luces o lo que puedan, teniendo que reparar a veces el municipio con la plata de todos en vez de usar el criterio de la prevención tan de moda hoy por hoy, que se hacen de todo tipo en cuanto a respetar las reglas de tránsito, por ejemplo, y está muy bien, pero al nivel de espacios públicos poco y nada. Nosotros en nuestro barrio tenemos la placita Esturel, que es un lugar, hoy por hoy, impresentable desde todo punto de vista, siendo que hicimos los reclamos correspondientes hace años y ningún funcionario público pudo terminar con este flagelo de la nombrada plaza en la zona norte de Rosario. En estos tiempos que esta tan de moda la palabra integración por parte de las autoridades, les sugerimos una idea: de darle el control de las mismas a instituciones o a vecinos para que los espacios públicos en los barrios vuelvan a ser centro de reunión de toda la gente que no puede ir al centro o a lugares más caros de la ciudad.
Marcela Cejas
DNI 17.637.940