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"Lucía y yo", una terapia para revisar a Hamlet

La obra "Lucía y yo" que se presenta los domingos en el teatro La manzanza, es una comedia que adapta el clásico de William Shakespeare.

Domingo 27 de Julio de 2014

La sesión está por comenzar. Una secretaria de turno ofrece caramelos para aflojar la espera. El diván está ansioso, otro paciente llegará para montarse en su angustia y no habrá pañuelitos descartables que alcancen para sobrellevar una noche de domingo. ¿Cómo peregrinar una sesión de psicoanálisis en el horario más trágico de la semana?.

Con este interrogante, nos podemos acercar para ver una función de "Lucía y yo", la obra escrita por Romina Tamburello que cuenta con las actuaciones de Analía Saccomanno, Aldo Villagra y Victoria Virgolini, los domingos a las 20.30 en el Teatro La Manzana (San Juan 1950). La dirección es de Nicolás Jaworski.

La obra surgió en el ciclo "Cuatro Cuartetos", en el teatro La Comedia, cuando en la edición 2012 se trabajó sobre la dramaturgia de William Shakespeare. El monólogo que abrió aquella jornada era precisamente esta adaptación que hoy se convirtió en una pieza propia. Bien, ahora a transitar esta invitación para la noche del domingo.

Ni la tragedia más larga del autor inglés ni una plomiza sesión de psicoanálisis hacen que esta propuesta llegue a ser trágica y mucho menos angustiante. Lo cierto es que aquí Hamlet, ese príncipe de Dinamarca que busca vengar el asesinato de su poderoso padre en manos de su tío Claudio, aparece en el cuerpo de una mujer, a través de la comedia.

En este consultorio, Lucía (Saccomanno) llega a la sesión porque Hamlet se le mete en el cuerpo. Probó con exorcismo y ayahuasca, pero uno de los personajes más influyentes de la dramaturgia occidental intenta limpiar su imagen haciendo médium en esta joven del Siglo XXI. "Estoy siendo juzgado por hombres con oficios que no tienen nada que ver conmigo, yo no quería este destino". Así, Lucía se transforma en Hamlet y viceversa en plena sesión, ante la mirada atónita del psicólogo (Villagra), quien desmiente categóricamente su seriedad profesional con una batería de recursos clownescos.

La comedia se inicia desde el momento en que el psicólogo ingresa al consultorio, a través de un soliloquio donde se anuncia que la historia no va a tener ni una mínima cuota de solemnidad. La catarsis de Lucía hace el resto.

A través de esta obra, que transita su segunda temporada, el texto de Tamburello se propuso reivindicar la figura del trágico personaje: "Shakespeare me usó para criticar al gobierno inglés, el cobarde se ocultaba detrás de la metáfora", dice Hamlet a través de Lucía.

La obra se alza en una suerte de revisionismo. Hamlet viene a buscar a los que lo calumnian, a resignificar la visión histórica que circula acerca de su figura, y lo hace jugando con elementos de una disciplina como el psicoanálisis, que revolucionó al individuo del Siglo XX. El miedo de Lucía a no poder convertirse en la heroína de su propia vida es la excusa para traer todo este rollo al presente.

Además de ser una propuesta para pasar un buen rato, la obra reúne a verdaderos creadores de la escena local de procedencias muy diversas. Tamburello viene desarrollando un trabajo dramatúrgico relevante como se vio en "Mujeres de ojos negros" y "Habitación 21". La actriz Analía Saccomanno posee un interesante recorrido en el teatro local mientras que Villagra tiene un gran bagaje en el universo circense.

La musicalización en vivo está a cargo de Victoria Virgolini, una percusionista destacada en la región y Nicolás Jaworski agrega otra obra a su vasto currículum como director de teatro, luego de la premiada versión de "La pecera" y de la inolvidable puesta móvil de "Arlequín".

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