Luchar por los objetivos
Hay una frase que se atribuye a Albert Einstein: “Si buscás resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Esta es una consigna que siempre ha caracterizado mi vida, y creo que es un desafío: luchar por conseguir los objetivos planteados...

Martes 25 de Enero de 2011

Hay una frase que se atribuye a Albert Einstein: “Si buscás resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Esta es una consigna que siempre ha caracterizado mi vida, y creo que es un desafío: luchar por conseguir los objetivos planteados, y cuando no se tiene éxito de alguna forma especial seguir intentándolo por otros caminos, siempre bordeados por las flores perennes de los valores y el respeto al prójimo. La última película muda (aunque contiene efectos de sonido) "Tiempos Modernos", protagonizada por el errático de bigote y bombín (Charles Chaplin) es una parábola del auge de la cultura tecnológica y de las máquinas que amenazan con deshumanizar a los hombres. Quizás, detenerse a pensar en qué nos equivocamos o qué comportamientos fueron atinados en este acertijo que es la vida, puede no ser muy común en esta imparable línea de producción en la que nos vemos involucrados día a día, minuto a minuto. Pero en ese parpadeo de los ratos de ocio me puse a pensar lo que puede implicar este año que se inició, un año en el que algunos depositamos esperanzas de cambios, de superación en este paradigma social con la falta de valores instaurada y permitida por los políticos en este cotidiano laissez-faire. Cuando a veces me dicen que "estamos mejor", me pregunto: ¿se puede estar mejor cuando hay corrupción? La palabra dada se desdibuja, y ya desconfiamos de todos y de todo. La solidaridad con desconfianza merma. Los valores pierden sus límites y minimizamos hechos cotidianos de deshonestidad y perversión, a tal punto que un ser humano muerto en accidente o por violencia pasa a formar parte de una larga lista de seres anónimos que perdieron, por un hecho fortuito, la oportunidad invalorable de vivir. Una nación crece por reconocer y enmendar sus errores, jamás por sus mentiras.

Silvia Buonamico