Luchar para crecer
Como muchos jovenes, hace dos años decidí venir a estudiar a Rosario para independizarme y cumplir mis sueños. Pero para esto debía también trabajar. Comencé a buscar trabajo distribuyendo mi currículum por muchísimos lugares, con ilusiones y perseverancia.

Lunes 07 de Marzo de 2011

Como muchos jovenes, hace dos años decidí venir a estudiar a Rosario para independizarme y cumplir mis sueños. Pero para esto debía también trabajar. Comencé a buscar trabajo distribuyendo mi currículum por muchísimos lugares, con ilusiones y perseverancia. Finalmente, me dieron empleo en una gran zapatería. ¡Estaba tan feliz! Debido a la inocencia e inexperiencia, acepté trabajar allí 12 horas diarias por un pago de 1.300 pesos, que finalmente resultaron ser 800. Al ser engañada tan cruelmente, decidí renunciar y buscar otro trabajo. Esto implicaba mucha voluntad, tiempo y dinero, ya que no era fácil imprimir tanta cantidad de currículum. Me volvieron a dar empleo, esta vez en una casa de indumentaria femenina. Allí, el pago mensual era de 800 pesos y el trabajo era de 10 horas diarias. Como si eso fuera poco, debía soportar las humillaciones de mis "compañeras" por el simple hecho de "pagar el derecho de piso", el maltrato de la dueña del lugar y la constante presión. Sólo recuerdo la angustia , la taquicardia que tenía y el llanto que me ahogaba de impotencia al salir del trabajo. Podría seguir contando experiencias como estas, pero mi objetivo es transmitir seguridad a los jovenes. Debemos hacer valer nuestros derechos y no permitir el maltrato y la explotación. Trabajemos el tiempo que corresponde por un salario digno, y en condiciones adecuadas. Aprendamos a decir no a las injusticias. Porque es nuestra lucha la única herramienta para crecer como personas y como sociedad.

María Florencia Segarra