Edición Impresa

Lucha Aymar confesó que "había dejado de lado todo lo que me hacía feliz"

En la previa a las semifinales, Lucha Aymar contó lo que vivió en los últimos meses y cómo se reinventó para encontrarse con su mejor nivel. El disfrute de la recta final de su carrera.

Sábado 07 de Diciembre de 2013

Está movilizada, es evidente. Luciana Aymar transita la recta final de su carrera y está jugando en Tucumán su último gran torneo en Argentina. Y en el medio de la locura que desataron Las Leonas en la capital de la provincia norteña, y especialmente su figura, ella busca paz. La tranquilidad necesaria para disfrutar todo lo que le queda como jugadora y que hoy le permite estar en un alto nivel deportivo.
Esta noche, Lucha jugará las semifinales de la fase final de la Liga Mundial ante Holanda, pero antes tuvo un mano a mano con Ovación en la pileta del hotel donde están concentradas. Se abrió de cuerpo y alma y dijo, entre otras cosas, que no se venía sintiendo cómoda jugando porque “había dejado de lado todo lo que me hacía feliz”. Pero la mejor de todos los tiempos siempre se reinventa.

—¿De qué manera te estás sintiendo en esta Liga Mundial, adentro y afuera de la cancha?

—Muy bien, hacía tiempo que no me sentía como en este torneo. Me propuse disfrutarlo, estar tranquila, relajada. Obviamente que ganar es siempre mi meta, pero esta vez quise tomármelo de otra manera y por suerte estoy sacando lo mejor de mí, lo estoy disfrutando mucho.

—¿Cómo son los días de esta Lucha Aymar respecto a otras?, ¿qué pasa por tu cabeza?

—Cada momento es distinto. Cada año uno como deportista se propone diferentes cosas, como mejorar detalles de la parte técnica, pero mentalmente todo es una evolución constante. Y en mi caso no quería seguir jugando con la misma presión que tenía en cada torneo, sentía que no podía dar lo mejor de mí. A mediados de año en Londres (3ª fase de la Liga Mundial) no me sentí bien y ese fue el click. Me di cuenta que no quería seguir presionándome, entrenándome sola cada vez más porque el problema no estaba en lo técnico, sino en no estar bien conmigo. Quiero estar tranquila.

—¿Aún convivís con presión?

—Siempre. Y la voy a tener el resto de mi vida de jugadora, porque cada vez que entro a la cancha siento un nudo terrible en el estómago. Aunque ahora pienso que “si me va bien, me va bien, y si no me va bien, no me va bien”.

—En algún momento contaste que soñabas jugadas, ¿te sigue pasando en esta recta final?

—Me sigue pasando, siempre fui así, de hecho me “cargan” porque no puedo dormir, mi cabeza no para de pensar todo el tiempo lo que me gustaría hacer en la cancha, a veces cansa (risas) y me termina agotando, tengo que buscar un equilibrio.

—¿Y dónde encontrás ese oxígeno?

—En terapia, en la gente de mi entorno y en Clota Médici, la ex jefa de equipo de Las Leonas, que me da una mano en buscar procesos de relajación. Muchas veces el deportista entrena o juega permanentemente y no se da cuenta de las cosas a las que dejó de darle prioridad. Y quizás en el último tiempo había dejado de darle importancia a lo que a mí me hacía más feliz, sin darle importancia a lo emocional y espiritual.

—Tantas veces planteaste irte y después no fue así. ¿Por qué se te hace tan difícil poner el punto final?, ¿el hockey es tu vida?

—Sí, totalmente, le dediqué mi vida y se la sigo dedicando. Me equivoqué en poner fechas porque después no tenía ganas de retirarme. Pero ya está, ya me queda poco. Uno se retira cuando realmente lo siente. Y hoy sí siento que el año que viene quiero hacer cosas de mi vida, darle ese espacio que durante años fue del hockey a otras cosas. Me va a costar muchísimo, va a terminar el Mundial (se juega en junio, en Holanda) y sé que voy a estar angustiada.

—¿No lo ves como un momento feliz?

—No, si gano voy a estar muy feliz (risas). Pero van a seguir momentos de angustia, de desesperación, voy a sufrir. Lo importante es que sé que eso que va a pasar.

—¿La necesidad de demostrar todo el tiempo que sos la mejor del mundo persiste?

—Es que la vara conmigo está alta y es difícil mantenerla, no mide igual que en otras jugadoras. Pero quizás antes me presionaba mucho porque todo el mundo quería más. Hasta que en un momento me relajé y ya no pienso tanto en eso, sino en mi interior.

—¿Las Leonas te ayudan en esa búsqueda?

—Muchísimo. Y hoy la responsabilidad está mucho más dividida, eso a mí me dio aire.

—¿Cómo te imaginás el día de mañana después que termine el torneo sabiendo que no habrá más Liga Mundial para vos?

—Es difícil ubicarme cuando todavía no jugué contra Holanda. Pero juegue por lo que juegue lo voy a disfrutar porque es mi último partido en este torneo, el último de Las Leonas en Tucumán. Voy a estar nerviosa como siempre antes de entrar a la cancha pero tranquila por el otro lado (risas). Es difícil de entender, pero es así.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS