Los "viejos" también existen
A pesar de que me invade el dolor y el vacío por la reciente pérdida de mi madre, no puedo dejar de resaltar la desidia y falta de humanidad que padecí en el sanatorio Güemes. Quiero agregar que en el Pami I, si bien la organización es distinta, la calidad humana no difiere.

Viernes 19 de Marzo de 2010

A pesar de que me invade el dolor y el vacío por la reciente pérdida de mi madre, no puedo dejar de resaltar la desidia y falta de humanidad que padecí en el sanatorio Güemes. Quiero agregar que en el Pami I, si bien la organización es distinta, la calidad humana no difiere. En el caso particular de mi mamá, en diciembre la prepararon para una posible cirugía a realizarse en el mes de febrero, siendo que su estado de salud no era para nada bueno. ¡Claro! Llegaba enero, la época de vacaciones. Hasta que se reintegraron los cirujanos del Pami I mi mamá tuvo una internación en el Sanatorio Güemes, derivada desde aquel efector debido a la falta de camas. Lo de sanatorio es una forma de decir ya que su organización es pésima y su nivel humano y académico desastroso. Algunos ejemplos de esto fueron que una enfermera le inyectó no sé qué calmante (si es que realmente lo era) sin la debida prescripción médica y argumentando que por uno más o menos recibido no se iba a morir. Otro ejemplo fue tomarle la temperatura en un minuto y decir que no tenía fiebre. Cuando lo hice yo con un termómetro traído desde mi casa noté que mi madre tenía 38,5 grados. Pese a que se lo transmití a la enfermera, nadie reaccionó. Esto derivó en una infección urinaria que con el correr de los días se generalizó. También el habernos informado sobre análisis que nunca fueron hechos. En esos 11 días no se la alimentó ni se le hizo un seguimiento estricto por su estado, lo que la llevó a un deterioro físico generalizado y terminal que primero la postró y posteriormente no le permitió superar una cirugía de urgencia a la que tuvo que ser sometida. Con todo esto quiero resaltar la desidia y pobreza humana que encontré tanto en el Güemes como en el Pami, aunque hubo algunos profesionales como la doctora Bessio, del Pami I, encargada de internación domiciliaria, quien se desempeñó con un gran nivel profesional y humano. Ojalá esto sirva como un aviso para que todos los familiares de los "viejitos" tengan en cuentan y persigan a todo el personal para que las cosas se hagan como deben hacerse. No quisiera que otros pasen por lo que vivimos con mi mamá. ¿No piensan que alguna vez les va a tocar a ellos o a algún ser querido?

Nora Resta, DNI 16.536.357