Edición Impresa

Los vecinos opinan

En la recorrida por la zona, hecha por LaCapital, una chica en una verdulería del lado de Puerto San Martín, a metros del futuro puente, nos dicen que cuando se inaugure la obra esperan que mejore la situación de los negocios, y un joven pregunta si sabe "cuándo se va a terminar de una buena vez la obra".

Lunes 29 de Septiembre de 2014

En la recorrida por la zona, hecha por LaCapital, una chica en una verdulería del lado de Puerto San Martín, a metros del futuro puente, nos dicen que cuando se inaugure la obra esperan que mejore la situación de los negocios, y un joven pregunta si sabe "cuándo se va a terminar de una buena vez la obra".

En la costa del lado de San Lorenzo, un operario de la construcción dijo a este diario que "si las lluvias lo permiten y se terminan las bases de los dos lados, en diciembre se encaminaría la tarea de colocar vigas, y desde ahí —estimó— en un par de meses largos, la obra estaría lista".

Irma, que vive en San Lorenzo hace más de 30 años, está "cansada de la congestión de camiones y colectivos dando vueltas, soy optimista y confió que la obra se termine, ojalá que sea pronto como dicen. Espero que antes de marzo, sino esto se complicará como el año pasado".

Ricardo, otro vecino de Puerto, que vive a una cuadra del futuro puente, se mostró escéptico de que la obra se termine en meses como se dijo, y muy fastidiado porque culmine el polvillo y el ruido ambiental expresó nervioso: "No creo que hasta mayo se concluya totalmente la obra".

A 300 metros de allí, está el puente Bailey. Un pescador, nacido en Paraguay, pero que hace años vive en la zona, comentó a este diario que el lugar le hacía recordar su historia. El hombre, con un balde con peces recién sacados, detalló que el ir y venir de camiones, autos y colectivos es constante sobre el puente móvil, que desde hace 22 meses une provisoriamente las ciudades. "El ruido de la estructura de metal al pasar los coches es molesto, los vecinos de aquí tienen el privilegio de oírlo, pero debieron incorporarlo", dijo irónico.

Precisamente, Marcela, una señora que tiene su casa cerca de allí, dijo a este diario que "los ruidos son insoportables, estamos resignados, pero una no se puede acostumbrar a padecer casi permanente día y noche ese sonido repetitivo". Y se despidió con un "ojalá se termine de una vez el nuevo puente pero la cosa, todavía, la veo muy verde".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario