Edición Impresa

Los vecinos de las torres de Salta 2141 pudieron retirar sus pertenencias

"Necesitaba regresar. Fui muy favorecida, estoy viva y lúcida. Recuperé los recuerdos de mi familia. Cositas reimportantes de oro de mi mamá, que murió cuando yo tenía 6 años y me...

Viernes 16 de Agosto de 2013

"Necesitaba regresar. Fui muy favorecida, estoy viva y lúcida. Recuperé los recuerdos de mi familia. Cositas reimportantes de oro de mi mamá, que murió cuando yo tenía 6 años y me acompañaron toda la vida. Y el jarrón de mi abuela". Anahí Salvatore, uno de los rostros más conocidos de los vecinos que fueron rescatados del complejo de tres torres de Salta 2141, una de las cuales se desplomó tras una explosión por una fuga de gas, volvió a su departamento. Ayer, en una escalera mecánica, la mujer regresó a la misma ventana donde se la vio colgada y pidiendo auxilio hace una semana.

Con la esquina cortada y vallada y la presencia de Gendarmería en Salta y Oroño, familiares, vecinos y habitantes de Salta 2141 y de inmuebles linderos regresaron a retirar sus pertenencias. La provincia ya entregó 76 subsidios por 20 mil pesos para damnificados, de los 160 que están en trámite.

La de ayer fue una tarea silenciosa, respetuosa y en medio del dolor de muchos rostros de quienes regresaron al sitio que los shockeó y les cambió la vida el martes pasado. La escalera mecánica de 52 metros de altura esperaba a los moradores de las torres dañadas por el efecto de la explosión, mientras los vecinos del edificio de enfrente seguían retirando efectos personales en valijas.

"Es la tercera vez que vengo", le comenta Natalia a LaCapital cargada con bolsos y equipajes. La estudiante de Medicina, oriunda de Trenque Lauquen, vivía allí con sus dos hermanas, también estudiantes universitarias, pero sólo ella estuvo al momento de la explosión. "Ahora le tocó el turno a las sábanas y toallas, apuntes de la facultad, la compu, la TV", describió la joven de 25 años que pasa los días en la casa de un familiar mientras espera que la inmobiliaria le de la llave de otro departamento, cerca de la zona cero.

"Recuperamos la ropa, pero se rompieron muebles grandes. Aquel martes empecé a sentir ruido y al asomarme por la ventana vi que la gente corría para la esquina. Sorprendida fui a buscar a la chica de la limpieza hacia el interior del edificio. Tuve suerte, porque me protegió estar parada ahí", recordó. Natalia recibe atención psicológica desde que pudo salir del lugar. "Al volver, todavía me agarra una sensación de vacío y un nudo en el pecho", confesó.

Instantes después, de la zona cero descendió la escalera mecánica de Bomberos con Anahí Salvatore, la mujer de 50 años cuya imagen recorrió el mundo pidiendo auxilio desde el marco de la ventana y muy cerca del fuego.

"Deseaba mucho que estuviera todo lo de mi mamá, que hace mucho me acompaña con sus recuerdos. Al encontrarlos me sentí muy favorecida. Me siento entera, necesitaba volver porque sabía todo lo que había, y que casi todo esté en pie, es increíble", comentó.

Su espíritu y fuerza, traducido en su rostro enérgico y emocionado, no fueron azarosos. "Los recuerdos que necesitaba me los llevo. Cositas de oro de mamá, que murió cuando yo tenía 6 años, el jarrón de mi abuela; en fin, lo que más quería. Había mucho más, pero no me importa, porque fui favorecida. Nunca tuve miedo de caerme, ni tampoco tirarme. Estaba bien agarrada y lúcida", recordó.

Cerca de la mujer rescatada, Andrés Lastorta, el jefe del Grupo Especial de Rescate de Zapadores (Gerz), miraba emocionado. "Estoy con mi salvador. Escuché que tiene tres hijos. Quiero que ellos sepan que tienen el padre más grande que hay", remarcó Anahí.

Al límite de quebrarse, el experimentado rescatista, con 23 años de servicio, recordó que el salvataje de Salvatore "fue uno de los más complicados, porque estaba muy cerca del fuego".

Por primera vez desde la tragedia Guillermo (33 años) volvió a ingresar al sexto B de Salta 2141. Su novia Noelia, de 25 años, oriunda de Los Quirquinchos, estuvo internada en el Heca y luego en el Hospital Español con traumatismo de cráneo y un coágulo, pero felizmente fue dada de alta el sábado.

El joven hace 7 años que vivía en la torre siniestrada. "Estábamos advertidos de la maniobra del cambio de regulador, sólo que todos pensábamos que era con la supervisión de la empresa", recordó. Y agregó: "Recién entré a mi casa, miré y no había nada. Algo de ropa en un placard empotrado a la pared. Me di cuenta de que sólo un milagro explica que mi novia haya salido de allí con vida. Hay escombros por todos lados", narró.

Instalado en la casa de un hermano, Guillermo puso una pelota de básquet, un poco de ropa en un bolso y se fue de la zona cero. "Esto es día a día. Primero la salud y después vendrá dónde reubicarnos, hay que dar pasos firmes y después volver a laburar", dijo el hombre nacido en El Trébol. Llega una camioneta, se llena de bolsos. Empieza una nueva vida.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS