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Los vecinos del barrio Saladillo denuncian robos y arrebatos

Dicen que los padecen desde hace años y que se agravaron. Piden mayores políticas de seguridad y diálogo con las autoridades.

Miércoles 15 de Enero de 2014

Los vecinos de Arijón y Castro Barros se reunieron ayer para decir a los cuatro vientos que los roban con tanta impunidad y violencia, que se sienten más solos que nunca en tantos años de reclamo; y por supuesto, más impotentes. Hablaron de zona liberada, de falta de prevención y de la necesidad del control social sobre las políticas de seguridad. Además, pidieron para Rosario un nuevo y dudoso galardón: capital de las motos sin papeles. Hoy, a las 19, se reúnen en ATE con otras instituciones de la ciudad.

Es desde motocicletas que los roban a la luz del día o cuando duermen y después los delincuentes pasan delante de los negocios dando la sensación de que se les "ríen en la cara". Más aún. Dicen que están en condiciones de pasarle un dato a la policía, por las dudas, por si aún no lo notaron: en Pavón y Arijón podrían encontrar a varios de los cacos que andan de a tres o cuatro, en dos ruedas.

No sólo en la esquina citada. Saben que llegan desde Parque Sur, Necochea y Uriburu y Gutiérrez y Grandoli. Son estos datos los que les permiten concluir: "Saladillo es un barrio liberado donde no se puede ni sacar la bolsita de basura a la vereda". Arrebatos, entraderas, robos con armas a los comercios, algunos ya agobiados y pensando en vender, son sólo botones de muestras.

"El 80 por ciento de las motos que circulan desde el bulevar Uriburu para el sur no tienen patentes y queremos saber por qué por acá no hay inspectores", insistieron los vecinos para apuntar a la incumbencia de la Municipalidad en el tema.

Desconectados. Los testimonios comienzan con calma, dando precisiones, pero la proximidad de otros relatos duros potencia la angustia y el tono sube. Hasta hablan de tomar un arma por cuenta propia. Están caminando por el borde y se nota.

Quizás una de las cosas que más les pesa es la desconexión con las autoridades. "Nunca aparece un funcionario, no nos responden, a pesar de que los llamamos y hasta hacemos público lo que nos pasa", aseguraron. Por este "ninguneo" perciben que los dejan "en la ley del más fuerte".

"¿Qué conexión tiene el vecino común con el área de seguridad más allá de llamar al 911?", interrogan los vecinos que, por supuesto, también ofrecen la respuesta: ningún vínculo más allá de este llamado telefónico después del cual nunca llegan los móviles.

Miedo. "Me robaron el viernes a la noche, me desvalijaron, vinieron con un auto", contó Adriana, vecina de Hilarión de la Quintana al 100. Irma, por su parte, relató cómo asaltaron en el garaje a su hijo y provocaron importantes destrozos porque "nunca se ve que por las noches pase un patrullero por acá".

Con un certero trompadón en la espalda, a Graciela le sacaron el bolso con el que salía de la pileta del Saladillo. Ahora exhibe los moretones que juzga "a cambio de nada, porque en el bolso no había cosas de valor".

Como no fue la única vez, también le rompieron las rejas del garaje de la casa para robarle el reloj de su taxi que estaba estacionado allí. El colmo fue que días después los ladrones volvieron a su domicilio para ofrecérselo.

"Todos los días corren a los chicos a la salida del club Saladillo, les sacan las mochilas, o te arrinconan a los gritos", contó Mirta mientras los vecinos enumeraban los robos de las últimas horas. La agencia, la panadería, la fiambrería y la "chica del taller de Bustamente y Pavón, que todavía está en cama después de que la tiraran al piso dos tipos en una moto".

Sin respuestas. "En la comisaría te toman el robo como si fuese un extravío, te dan toda la vuelta", explicó Carolina, que relató una insólita experiencia de robo en dos secuencias consecutivas según la alarma.

"Son siempre los mismos, se nos ríen, la policía los conoce", dijo Silvana con dos asaltos en diez días, armas y mucha violencia". Y dijo que sienten que las autoridades le faltan el respeto porque nadie da una respuesta.

"Incapacidad o complicidad", dicen sin medias tintas. Y aseguran que a partir de hacer visible la realidad de "zona liberada" con la que conviven, se fue gestando una red con otros barrios y organizaciones de la ciudad.

En ese marco, hoy se reúnen a las 19 en el local de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), San Lorenzo 1879.

El objetivo del cónclave es ampliar la base del reclamo que en la actualidad no tiene interlocutor válido. Mientras tanto, siguen padeciendo la inseguridad.

Sin respuestas

El 14 de enero de 2013 la organización Convivencia Sur convocaba en Castro Barros y Arijón para denunciar desconexión con los barrios, abandono de prevención consensuadas y falta de políticas inclusivas por parte del gobierno provincial. Además de repudiar la liberación de zonas a la inseguridad. Un año después, tienen la misma agenda.

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