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Los últimos resultados pusieron a Central a un paso de asegurar la permanencia

“El viernes es una prueba dura para nosotros porque también debemos aprender a ser protagonistas. Algo que esta semana fuimos incorporando con estas dos victorias. Tenemos un lindo lío. Y el viernes vamos a ir en busca de la punta", dijo Russo.

Miércoles 09 de Abril de 2014

“El viernes es una prueba dura para nosotros porque también debemos aprender a ser protagonistas. Algo que esta semana fuimos incorporando con estas dos victorias. Tenemos un lindo lío. Y el viernes vamos a ir en busca de la punta, aunque sea hasta que se jueguen los otros. ¿Y por qué no? Cuando terminó el clásico pensé en eso: 18 puntos en el torneo y 44 en total. ¿Qué le impide a Central en pensar que se puede? ¿Por qué nos vamos a conformar si podemos ir por más? Y si no lo logramos seguiremos insistiendo. Lo primero es tener convicciones sólidas de querer llegar y después si se llega o no es otra historia. Pero nadie nos va a impedir que podemos seguir sumando”. Palabras de Russo en un mano a mano con Ovación tras el clásico. La primera aclaración se cae de maduro: Central debe seguir sumando. A partir de allí las especulaciones. El DT hace de la cautela un culto. Pero fue él quien se animó a poner la vara unos centímetros más alta, en tirar sobre la mesa de las especulaciones y los desafíos la posibilidad de pensar un poco más allá de la permanencia en primera división.

Esto lo provoca sólo el fútbol. Y más en un torneo tan competitivo (tal vez no de tan alto vuelo) como el argentino. Todo por un par de buenos resultados. Que no fueron simples triunfos (ante Boca y Newell's). Fueron un par de resultados que empujaron desde lo numérico, pero sobre todo que potenciaron desde lo anímico.

La clasificación a la Copa Sudamericana siempre fue (al menos desde el inicio del torneo Final) un elemento atendible. Pero nunca hubo un momento para focalizar el objetivo en esa dirección. Siempre existió algo más importante, que fue lograr que Central se mantenga en primera. Hoy ese objetivo no está cumplido, pero el camino se allanó de una manera impresionante. Apenas un triunfo más en los siete partidos que restan le estaría dando al equipo la derecha en ese sentido. Detrás viene todo lo otro.

En la previa de Boca nadie se animaba a soñar con algo más. Hasta ese momento todo era cautela a la hora de las declaraciones y convencimiento de que el futuro tenía en su horizonte pruebas exigentes, de no tan fácil resolución, y que podían alterar cualquier comportamiento de tranquilidad. Dos triunfos al hilo hicieron el resto.

De aquí al final del torneo, Central tiene poco por hacer para alcanzar ese objetivo trazado a comienzos de la temporada. Algo que todavía no se logró, pero por cómo se presenta todo, no tendría demasiados inconvenientes para lograrlo.

Y es esa calma que hoy le entregan los números desde donde establecer el punto de partida para pensar en algo más ambicioso. Sin demasiadas presiones a la vista tal vez el equipo pueda (y sepa) capitalizar algunas de sus virtudes para apuntar a otra cosa.

Ayer ya varios de los jugadores se hicieron eco de las declaraciones del entrenador. Siempre dejando en claro que la historia sigue siendo el “partido a partido”, pero admitiendo que las ilusiones forman parte de esa mentalidad positiva.

Central ya pasó por una situación similar en este sentido. Fue en la previa de Godoy Cruz, cuando una victoria lo depositaba en la cima del campeonato. Pero era otro momento. Otra realidad. En ese entonces con un trayecto demasiado largo por recorrer. Ahora no falta poco. Pero el colchón de puntos es otro, amén de lo que significa haber obtenido 9 de los últimos 12 puntos en disputa, pero, especialmente, de haberlos conseguido superando escollo como lo fueron Boca y el clásico.

Si hay una frase que Russo repitió a lo largo del año fue que “los tres puntos que vienen son los más importantes”. En esta ocasión no se apartó del libreto. Pero pareció hacerlo en otro contexto. Porque apuntó al partido contra Belgrano con la mirada un poco más allá del propio viernes.

No pareció ser un acto de petulancia. Más bien todo lo contrario. Dio la sensación de una adecuación al nuevo cuadro de situación que hoy se le presenta a un equipo que además de aprovechar la disparidad del torneo debe demostrar, inexorablemente, signos de crecimiento si quiere calzarse el traje de verdadero protagonista.

Como suele ocurrir, el futuro tendrá la última palabra. Pero que Russo se anime a poner por delante este presente sobre el ensañamiento de que recién dentro de dos torneos estarán las bases para pelear por cosas más importantes, es un indicio de que las ambiciones que hasta aquí por ahí se pensaban pero no eran exteriorizadas hoy tienen otro foco de análisis.

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