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Los últimos instantes de Ángel, baleado en el frente de un quiosco

Le tiraron desde una moto el día de Año Nuevo. Le diagnosticaron muerte cerebral y ayer lo desconectaban. Un sitio de conflicto persistente.

Domingo 05 de Enero de 2014

En la madrugada del primero de enero Angel Ponce, un ayudante de panadería de 29 años, fue junto a dos amigos a un quiosco de Presidente Quintana y bulevar Oroño a comprar unas gaseosas. Mientras estaba parado en la puerta pasó una moto con dos personas empuñando pistolas calibre 22 que abrieron fuego contra el local. El azar quiso que los dos amigos de Ponce recibieran tiros en las piernas. El no. Una bala le perforó el cráneo y ayer los médicos del Hospital de Emergencias Clemente Alvarez le diagnosticaron muerte cerebral.

Hoy domingo, de no producirse un milagro, Ponce será el quinto muerto en lo que va del 2014. "A él lo van a desconectar a las 22 —del sábado—, es que donamos los órganos y por eso lo mantienen así", dijo con voz quebrada Nancy, hermana de Angel Ponce.

Darío Fernández, de 21 años, y su hermano Jorge , de 16, estaban junto a Ponce cuando los balearon. En su declaración sólo dijeron haber visto a estos dos hombres a bordo de una Honda YBR y que tiraron sin piedad. "Al parecer, apuntaron al bulto, pero conocían a las víctimas", dijo una fuente policial de la comisaría 15ª.

Un tiro atravesó la cabeza de Ponce quien minutos después fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Por el tipo de ataque, la primera versión aludía a un ajuste de cuentas, una hipótesis sin argumentos sólidos.

"A los dos chicos que recibieron balazos en las piernas les tomamos declaración en el hospital, pero no dijeron nada sobre la identidad de quiénes tiraron", explicó la policía, pero algo quedaba en el tintero: una vieja disputa familiar ajena a Ponce y sus amigos no había sido evaluada.

Guerra de familia. El quiosco pertenece a María Spretz, una mujer que mantiene una rencilla familiar con su hermana, Claudia Alejandra. Según ella misma dijo a los familiares de Ponce, "las balas eran para mi marido".Eso es parte de lo que contó Nancy Ponce, quien aclaró que María la acompañó en todo momento y le pidió "mil disculpas" por las balas que hirieron a su hermano.

A Angel el destino lo cruzó mal. "De chico tuvo problemas de drogas y llegó a robar bicicletas para cambiarlas por marihuana y cocaína cuando estaba con abstinencia. Pero la mujer de mi hermano y yo lo hablamos mucho con él. Logré que trabajara conmigo en un bar y ahora lo hacía en una panadería del barrio, era un chico con problemas de adicciones, pero nuca disparó ni portó un arma", explicó la hermana admitiendo con angustia su pasado.

Esa madrugada de comienzos de 2014 la bala lo alcanzó cuando se agachó para cubrirse. "Angel se tiró al piso para protegerse de los tiros, la bala le entró por la nuca y le salió por la frente, era una bala calibre 22. Lo internaron y el corazón todavía le late, pero me lo van a desconectar", murmuró Nancy.

La vida de Angel fue la de un chico de barrio, tenía dos hijos que amaba, y cometió errores. "Estaba donde no tenía que estar" contó Nancy que, como mujer creyente que es se aferra a sus ruegos: "Dios sabe lo que hace", reflexionó.

Dónde no tenía que estar era en el quiosco de María Spretz. Esa familia tiene una marca de sangre que manchó a otros. Las hermanas Spretz mantenían una buena relación en 2012, se ayudaban entre si. Eso fue hasta agosto de este año, luego de que Ezequiel Spretz, de 19 años e hijo de Claudia Alejandra, fuera acribillado a balazos cerca de su casa, en Rodríguez y Garibaldi.

Desde entonces, la madre del chico asesinado, Claudia Alejandra, acusa a los hijos de su hermana Mary de haber cometido el crimen. Y ésta última dice, a su vez, que Claudia le baleó la casa, donde funciona el quiosco de venta de golosinas y bebidas, de Presidente Quintana al 2100.

Ezequiel tenía 19 años y un par de antecedentes por robo y tenencia de armas. La tarde del 4 de agosto fue atacado por dos personas en Doctor Riva y Rodríguez. Estaba junto a una amiga a bordo de una moto cuando, según el relato de sus familiares, aparecieron sus primos "Chicho" y "Bebe".

Al parecer primero lo increparon por una reyerta que habían tenido días antes y luego de perseguirlo le descerrajaron ocho certeros balazos.

Mary dijo a LaCapital en agosto que aquel trágico domingo de ese mes sus hijos estaban en otro lugar. Su hermana Claudia, en tanto, reclama justicia por Ezequiel.

La violencia es el ir y venir en los barrios alejados del centro. No se la entiende, se la sobrevive. Pero algunos, como Angel Ponce, no pueden escapar a un destino irremediable: estar en el momento equivocado en un quiosco y recibir las balas que— confía Nancy— eran para otro. "Para el marido de Mary".

reja forzada

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