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Los ucranianos prorrusos no acatan el acuerdo de Ginebra

El jueves en la ciudad suiza Rusia, EEUU y la UE acordaron con Ucrania el desarme total de los grupos irregulares que dominan este país

Sábado 19 de Abril de 2014

Los separatistas pro rusos del este de Ucrania se mantenían inflexibles ayer en sus posiciones ocupadas por las armas y rechazaron de plano el acuerdo concluido en Ginebra entre las potencias para desactivar la crisis. El jueves, en la ciudad suiza, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Ucrania suscribieron un acuerdo para desarmar a todas las milicias irregulares existentes en este país.

   Al contrario de los rebeldes, el presidente interino ucraniano Alexander Turchinov y su primer ministro Arseni Yatseniuk prometieron cumplir su parte del acuerdo y anunciaron una importante descentralización y un “estatuto especial” para la lengua rusa que predomina en el este y sur del país.

   Pese a estas concesiones, y atrincherados en la sede de la administración regional de Donetsk ocupada desde el 6 de abril, con altoparlantes que emiten el himno ruso, los insurgentes rechazaron tajantemente el plan. “Estamos de acuerdo con que los edificios deben ser desalojados, pero antes Yatseniuk y Turchinov deben marcharse de los edificios que ocupan ilegalmente desde su golpe de Estado”, declaró Denis Pushilin, un líder separatista. Se refería a la destitución, el 22 de febrero, del presidente ucraniano aliado del Kremlin Viktor Yanukovich, quien ese día huyó de Kiev ante un alzamiento popular y poco después fue destituido por el Parlamento. Como para los rebeldes ucranianos, también para el presidente ruso Vladimir Putin y su gobierno, el actual gobierno interino ucraniano es ilegítimo, pese a que el jueves se sentó con él a la mesa en Ginebra y firmó un acuerdo.

    Los separatistas se desmarcaron ayer de su aliado ruso. “El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, no firmó en nuestro nombre, sino por cuenta de Rusia”, afirmó el líder separatista Pushilin desde Donetsk. El acuerdo ordena taxativamente el desarme de los numerosos grupos armados ilegales y la evacuación de los edificios estatales ocupados, así como una amnistía para aquellos que entreguen las armas, excepto para los que hayan cometido asesinatos.

   A pesar del rechazo de los insurgentes, las autoridades de Kiev decidieron respetar su parte del acuerdo. “El gobierno ucraniano está dispuesto a llevar a cabo una reforma constitucional de envergadura que dará amplios poderes a las regiones. Le damos un estatuto especial a la lengua rusa y garantizamos la protección de esa lengua”, declaró el primer ministro Yatseniuk, en un discurso a la nación conjunto con el presidente Turchinov. “Queremos que se instale la concordia en Ucrania. El gobierno está dispuesto a modificar el código fiscal y presupuestario para darle recursos financieros a cada territorio ucraniano”, añadió.

   Pero si la aplicación del acuerdo “no comienza en los próximos días, después de Pascuas habrá acciones más concretas”, declaró por su parte el ministro de Relaciones Exteriores Andrei Dechtchitsa.
  Estados Unidos respondió con firmeza al desafío separatista. “Rechazamos absolutamente las declaraciones de los separatistas de Donestk”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, quien además subrayó el “desacuerdo” de Washington con las afirmaciones de los pro rusos acerca de que el cambio de gobierno en Kiev fue un golpe de Estado. Paski dejó además muy claro que el gobierno de Barack Obama considera que Rusia será la “responsable” de convencer a los separatistas de que tienen que deponer las armas y abandonar los edificios ocupados.

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