Martes 25 de Enero de 2011
Cuando mis abuelos relatan vivencias varias de los tiempos de antes, si uno tiene buena imaginación viaja en el tiempo. A veces me parece cómico cuando mi abuelo relata que la policía te agarraba si ponías la bicicleta en la vereda y le obligaban a sacarle la cadena. También me sorprende cuando cuentan la honestidad de la gente, la caridad de los vecinos y las casas comunicadas por sus patios. No vivían entre rejas en sus casas y si algún ladrón había era para hacerse de alguna que otra gallina o unas pocas ropas tendidas. Estas y sinfines de historias más son narradas por ellos bastante seguido, es una pena que sólo puedan haber quedado en el recuerdo. Ahora todo es diferente, la tecnología si bien en algunas cosas es necesarias, en otras se le va la mano. Las familias se desunen, los vecinos se pelean y en el peor de los casos se denuncian, se falta el respeto, los hijos les enseñan a los padres, les exigen cosas materiales y creen en algunos casos que no tenerlas es sinónimo de una vida no tan buena. Los docentes se deben a padres insoportables que no quieren escuchar nada más que cosas buenas de sus hijos negando y negándoles la posibilidad de una vida mejor. Y ni hablar si hay gente grande viviendo sola, es un tema porque al jubilado que no le roban, lo matan o ambas cosas despertando el pánico en gente de esta edad que vivió antes en una vida tranquila y segura y que vivió además honestamente y trabajando. Las mujeres ya no podemos llevar cartera con lo lindo que es para nosotras llevar el bolso lleno de objetos. El otro día caminando por la calle me iba dando vuelta a cada rato cuando en verdad el ruido provenía de mi mismo caminar. Así son estos tiempos modernos, no me niego a los avances de la vida, sí creo que antes y sin miles de cosas que hoy existen se vivía mejor. La gente tal vez fue más sacrificada, no obstante los hombres se preocuparon por sus familias, las mujeres fueron madres (muchas de familias numerosas), criaron a sus hijos, atendieron la casa y también se divirtieron a lo grande y gozaban de una sociedad más honesta y segura. Acá no termina mi carta: el consumismo extremo tampoco existía, no había ropa de marcas variedades de autos como ahora y tener un rodado e irse de vacaciones era privilegio de muy pocos. Y sin embargo acá están los que todavía quedan para contar la historia y para demostrar que con menos inseguridad, menos consumismo igual pudieron realizar su vida. Por el afan de tener, y por otro lado por la inseguridad y falta de valores en que vivimos vuelvo al título de mi carta: Los tiempos de antes eran mejores.
Jorgelina Colella
jorsol85@hotmail.com