Los servicios domiciliarios
En carta de los lectores de La Capital del martes 15 del mes pasado, Susana Sartori se hace una pregunta que deben estarse repitiendo decenas de miles de argentinos, frente a la desprotección...

Viernes 15 de Abril de 2011

En carta de los lectores de La Capital del martes 15 del mes pasado, Susana Sartori se hace una pregunta que deben estarse repitiendo decenas de miles de argentinos, frente a la desprotección de que son objeto los consumidores en el país. A partir del incremento de la desocupación en la industria y el comercio, el crecimiento del cuentapropismo ha tenido una manifestación exponencial y así se ha distorsionado todo el mercado de las prestaciones de los servicios domiciliarios de plomería, reparación de electrodomésticos, electricidad, albañilería. Siendo actividades que nunca han tenido regulación, con diversidad de características y con actores de tanta heterogeneidad profesional que nadie desde las clásicas oficinas de consumidores de municipios o comunas, se ha tomado el trabajo de pensar en soluciones que contemplen la seguridad de sus partícipes y los intereses de las partes. He propuesto a las autoridades de la Municipalidad de Rosario en distintas administraciones, abrir un registro de prestadores y generar un sistema de "autocontroles" que obre como decantador natural y efectivo de los aventureros, deshonestos y chantas de los servicios técnicos a domicilio. Este registro, nutrido con la participación de los vecinos usuarios, puede servir a este objetivo con una simple llamada telefónica por la que se informe de las infracciones cometidas en determinadas prestaciones, las que nuestras autoridades deben prevenir para depurar el padrón de prestadores, asignándoles a cada infracción un puntaje que pasaría a constituir la calificación de cada uno. Una simple revista con listados de estos servicios, manejada desde las oficinas de Defensa del Consumidor e impresa como servicio a la comunidad, por parte de la Municipalidad nos daría un panorama de la cantidad de hombres y mujeres dedicados al área de los servicios domiciliarios.La clandestinidad, amparada ahora con el uso de los celulares, constituye una realidad de muy difícil control y forma parte del cuadro de inseguridad en el tránsito (motoqueros), de la inexistencia de controles de los alimentos transportados, de las condiciones de higiene en la elaboración, que forman parte de un folclore muy particular y peligroso para la salud. Si ahondamos en la inexistencia de controles por parte del Estado, nos vamos a encontrar con que somos una ciudad con suerte, porque solamente con esa suerte hemos podido sobrevivir a la ineficiencia, descontrol, negligencia y pasividad de nuestros funcionarios en el cuidado de la salud y los intereses de la población.

Angel M. Contestí