Edición Impresa

Los senadores demócratas allanan el camino a nombramientos de Obama

Tras años de discusiones acaloradas, el Senado de Estados Unidos decidió ayer un cambio en las reglas del "filibusterismo", una práctica que consiste en alargar durante mucho tiempo los...

Viernes 22 de Noviembre de 2013

Tras años de discusiones acaloradas, el Senado de Estados Unidos decidió ayer un cambio en las reglas del "filibusterismo", una práctica que consiste en alargar durante mucho tiempo los discursos en el Congreso para dificultar y bloquear la toma de decisiones. En el futuro alcanzará la mayoría simple para poner fin a los debates o largos discursos y pasar a la votación. Hasta ahora, se necesitaba la aprobación de 60 de los 100 senadores. De esta manera, los republicanos, que son minoría en el Senado, verán limitadas sus posibilidades de seguir usando esta política de bloqueo en la toma de decisiones. En la votación, 52 senadores se pronunciaron a favor del cambio y 48 en contra. Sin embargo, esto no significa el fin general del "filibusterismo". Simplemente se aplica a las reglas para las nominaciones personales del presidente que deben ser aprobadas por el Senado. La aprobación de leyes puede seguir siendo demorada o evitada en el futuro con largos discursos.

Analistas calificaron la decisión del Senado de paso histórico. "Suficiente es suficiente", dijo el presidente Barack Obama. "El modelo actual del bloqueo ya no es normal", señaló al referirse a las 30 nominaciones de funcionarios que fueron bloqueadas o quedaron estancadas por la táctica dilatoria. "El motor del gobierno debe funcionar", añadió.

En Estados Unidos, todas las nominaciones presidenciales para cargos en el Ejecutivo y en la rama judicial tienen que ser confirmadas por la Cámara alta. Pero cualquier senador, normalmente en la oposición, puede oponerse ocupando el podio para hablar interminablemente (a eso se le llama filibustero). La única manera de detenerlo es a través de un voto de "cloture" o cierre, que requiere de una mayoría de 60 sufragios. Un número difícil de obtener dado que rara vez republicanos o demócratas cuentan con un número de curules tan alto. El efecto de la norma en la práctica es que obliga al partido mayoritario a transar con la oposición, pues de lo contrario pueden frenar las nominaciones del presidente para todos los cargos de relevancia, incluidos los secretarios (ministros) y jueces.

Malestar en la oposición. Los republicanos reaccionaron indignados. "Eso lo lamentarán mucho más rápido que lo que suponen", dijo el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell. En cambio, su par demócrata, Harry Reid opinó que "el pueblo estadounidense está harto del bloqueo". Reid, que impulsó la nueva medida, acusó a los republicanos de "obstruir de manera increíble y sin precedentes" la ratificación de las personas propuestas por Obama para ocupar los cargos vacantes de jueces y en otras dependencias.

El cambio en el "filibusterismo" podría seguir profundizando la confrontación que desde hace años mantienen los republicanos y los demócratas. El fenómeno, cuyo concepto procede de la palabra holandesa "filibustero" (pirata) es único en Estados Unidos. En ningún otro país este arte de largos discursos ha obstruido de esta manera la política como en el Senado de Washington. En muchos Parlamentos del mundo las intervenciones están limitadas y quien sobrepasa su tiempo se arriesga a ver apagado su micrófono. Pero en la Constitución estadounidense no se habla en ningún momento de ello. A lo largo de toda la presidencia de Obama, que llegó al poder con una mayoría de demócratas en el Senado, los republicanos han usado la práctica del filibustero para frenar su agenda. Sus nominados, salvo contadas excepciones como la de los Secretarios de Estado John Kerry y Hillary Clinton, permanecieron a veces entre seis meses o un año sin recibir luz verde. En algunos casos, Obama se vio forzado a retirar candidatos en vista de la oposición republicana. La gota que colmó el vaso fue el bloqueo de tres nominaciones a la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, considerada la corte más importante después de la Suprema.

Hace unos meses, el senador republicano Ted Cruz dio un discurso de 21 horas contra la reforma de salud de Obama, tiempo durante el cual hasta leyó libros infantiles. Semanas antes, la demócrata Wendy Davis ocupó durante 11 horas el estrado de Senado de Texas para evitar el endurecimiento de la ley del aborto, algo que consiguió, aunque sólo de forma temporal.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS