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Los rosarinos copan el Monumento para mostrar su disgusto con la clase política

La protesta se había fogoneado por las redes sociales. Hubo bocinazos y volvieron las cacerolas. El espectro de reclamos fue variado: inseguridad, cepo cambiario y re-reelección.

Viernes 14 de Septiembre de 2012

Fue un mensaje directo a los gobernantes (nacionales, provinciales y municipales), como también a los referentes de la oposición. Tras varios días de convocatoria exclusiva por las principales redes sociales —Twitter y Facebook—, miles de rosarinos confluyeron anoche en el Monumento a la Bandera, muchos de ellos cacerolas en mano, en rechazo a una posible reforma constitucional que habilite la re-reelección presidencial y en demanda de seguridad, una problemática que marca a fuego la agenda de la ciudad.

Sobre las 20, y en sintonía con lo que estaba ocurriendo en las principales ciudades del país (ver aparte), varios autos hicieron sonar sus bocinas por calles del microcentro rosarino. Paralelamente, y asomados a algunos balcones de los edificios de la zona, sus habitantes empezaron a golpear cacerolas, aunque sin la furia que signó los oscuros días de fines de 2001 y la masividad de 2008, durante el conflicto entre la Casa Rosada y el campo.

Al mismo tiempo, no pocos transeúntes apuraban el paso por la peatonal Córdoba con destino al Monumento. Pero esa instantánea no amedrentó a un joven, que osó gritarles: "Aguante Cristina", en alusión a la jefa del Estado.

Mientras los vehículos intensificaban los bocinazos por las calles que rodean a la plaza 25 de Mayo, frente a la Municipalidad, el descenso por Córdoba desembocó en un Monumento copado por manifestantes (hasta la avenida Belgrano, que no fue cortada), al igual que gran parte de calle Santa Fe. Lo propio ocurrió con el espacio verde ubicado sobre 1º de Mayo, de cara al Concejo.

Originalmente programada para exigir "seguridad y justicia" por los hechos delictivos que se vienen registrando en Rosario, la convocatoria le fue cediendo espacio al rechazo a una eventual reforma constitucional. Una instancia fogoneada por varias voces oficialistas, aunque todavía sin confirmar, que le allanaría el camino a un tercer mandato de Cristina Kirchner.

Familias completas con chicos, adultos y jóvenes, predominantemente de clase media, adhirieron a la consigna "la Constitución se defiende, no se reforma". Y los pocos rostros políticos visibles fueron los de algunos ediles que salían tarde del Palacio Vasallo.

También hubo postales curiosas: una mujer de impronta recoleta abocada a la lectura de un panfleto del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), al tiempo que un joven capturaba imágenes con un I Pad.

"Viste que (el titular de la Afip, Ricardo) Echegaray tiene una casa en Punta del Este", bramó un hombre, molesto con la decisión oficial de analizar que los consumos de los argentinos en el exterior estén en línea con los ingresos.

Más cerca del Mástil Mayor, los dardos apuntaron a las autoridades provinciales y municipales. "No hay forma de defenderse. Nos están invadiendo los narcotraficantes en Rosario", dijo Pablo, de 35 años. A escasos metros de distancia, familiares y amigos de Jorgelina Estrella, quien murió el miércoles pasado luego de agonizar ocho días como consecuencia del traumatismo encéfalocraneano que sufrió durante un asalto en la costa central, encarnaron el dolor.

"Quiero una Argentina sin miedo ni reforma constitucional", agregó Marcela (44 años), mientras la gran mayoría de los manifestantes comenzaba a entonar el Himno, a modo de cierre. La desconcentración se extendió hasta cerca de las 22, en medio de rumores sobre una nueva convocatoria para el jueves próximo.

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