Jueves 10 de Octubre de 2013
Coincido totalmente con la opinión del señor Gustavo Volpe, cuya carta fue publicada en esta sección el 16 de septiembre pasado, en relación a la incidencia que tiene la droga en muchos hechos delictivos. Es verdad, mientras haya personas como el señor Hermes Binner que digan que "el que se quiera drogar que se drogue" (como señala el señor Volpe), el problema no tendrá solución. Y menos si se aprueba una ley de despenalización de la marihuana, puerta de entrada al mundo dramático y letal de la drogadicción.
Se debe terminar con esa mentira de que el que consume drogas sólo se hace mal a sí mismo (lo que ya es triste y preocupante), porque comienza arruinando a su familia y después perjudica a los demás. La necesidad imperiosa de dinero lo hace incurrir en el robo y cuando su mente alcanza un alto grado de perturbación, pierde todos los códigos para caer en las acciones más aberrantes (como la que cita el señor Volpe) y hasta en el asesinato. Además, muchos accidentes de tránsito son provocados por la descontrolada conducción de personas drogadas. La rehabilitación de drogadictos o su asistencia en el Heca demanda fondos que son pagados por los contribuyentes. Y el daño físico y espiritual que le ocasionan a las personas a las que agreden sólo pueden sentirlo las víctimas inocentes. Por eso, insisto, hay que terminar con esa historia que cuenta que el que se droga no afecta para nada a sus conciudadanos. Estamos en tiempo de elecciones, y no veo que el gobierno santafesino que aburre con su obscena publicidad tenga una propuesta creativa para terminar con el flagelo de la droga, madre de la terrible inseguridad que nos invade. Los señores Hermes Binner, Miguel Angel Capiello y nuestro gobernador Antonio Bonfatti parecieran estar subyugados por el proyecto uruguayo de despenalización; despenalización que de ser instituida aquí convertiría a la Argentina en un peligroso "país bananero". Crecería la inseguridad y la deserción escolar, porque los chicos y adolescentes que caen en las garras de las drogas ya no piensan en el estudio sino en drogarse sin pausa. Y además los problemas humanos que originaría tarde o temprano perjudicaría el turismo internacional que representa un importante ingreso de divisas.
Creo que una cuestión de tanta importancia social como es la despenalización de la marihuana, justifica una audiencia pública para tratar el tema en forma democrática. No vendría mal que los gobernantes y legisladores (no sólo de Santa Fe) analicen las consideraciones que expongo antes de cometer un error de consecuencias imprevisibles, o mejor dicho, claramente previsibles.
Eduardo Rossi