Domingo 21 de Septiembre de 2014
El consumo de medicamentos también representan un riesgo para los conductores, según "Luchemos por la Vida". La organización hace una clasificación y sostiene que "los ansiolíticos, de uso muy generalizado como tranquilizantes o inductores del sueño, en especial las benzodiacepinas, pueden producir estados de confusión, fatiga muscular, disminución de la capacidad de concentración y somnolencia".
"Los antipsicóticos o neurolépticos (tioridacida, haloperidol) producen somnolencia y reacciones como espasmos musculares, agitación, incoordinación motora"
"Los antidepresivos (amitriptilina) y antiepilépticos (fenobarbital) pueden afectar la atención y el estado de alerta".
"Algunos antihistamínicos tipo H1 primera generación (clorfenamina, difenhidramina, clemizol) muy usados para aliviar los síntomas de gripe o resfriados y las alergias, pueden producir somnolencia".
"Los antiinflamatorios no esteroideos, muy usados para dolores musculares o reumáticos, los anestésicos y los miorrelajantes pueden afectar, especialmente, el sentido de la vista y la atención y producir somnolencia, y los últimos pueden producir además, disminución del tono muscular y mareos".
"Ciertos antihipertensivos, betabloqueantes (propanolol, nevibolol) para el tratamiento de la alta presión, pueden producir somnolencia y alteraciones psíquicas y del equilibrio".
"Algunas medicaciones para la sedación de la tos (codeína), o antidiarreicos, pueden producir alteraciones tales como trastornos de la atención, disminución de los reflejos y otros", finaliza el informe de la ONG.