Domingo 04 de Enero de 2015
Después de un año en el que el dólar blue amenazó con llegar hasta las nubes y la inflación obligó a derivar ingresos a la canasta básica, nueve de cada diez argentinos pasarán sus vacaciones en el país y los rosarinos no serán excepción. Aun así, los paquetes a destinos extranjeros como Brasil y el Caribe —sobre todo Cuba, Miami y Cancún— seguirán llenando aviones este verano (ver página 6), en gran medida gracias a las posibilidades de financiación y la facilidad que representa despegar desde el aeropuerto local. Con todo, la gran novedad de la temporada prometen ser los vuelos de cabotaje de Aerolíneas Argentinas que también salen de Fisherton: a los de Iguazú, que en octubre sumaron otra frecuencia, se acaba de agregar el tramo directo a Bariloche, por ahora tres veces a la semana, desde marzo uno diario. Y ese mes también largará Calafate. De hecho, la ampliación de los vuelos regulares desde Rosario ya hizo desaparecer todos los chárter.
Obviamente, las vacaciones de no más de una semana, en ómnibus o en auto, serán otra modalidad más gasolera que permitirá viajar igual y, sin generar mayor deuda, disfrutar del merecido descanso. Según un relevamiento de “expectativas de viajes” realizado en los grandes conglomerados urbanos del país que hace unos días difundió el Ministerio de Turismo de la Nación, las vacaciones tendrán este verano un comportamiento similar al del año pasado.
Eso significa, según los resultados del informe, que los diferentes destinos vacacionales del país recibirán unos 28 millones de arribos, pese a que existe todavía un porcentaje de indecisos. De ese modo, aunque hoy la expectativa arroja una participación del 85,6 % para el turismo interno, el piso podría elevarse hasta 90. En la ciudad las expectativas se mantienen dentro de parámetros similares. “Pero hay que marcar una diferencia —señala el titular de la Asociación Rosarina de Agencias de Viaje (Arav), Lisandro Cristiá— entre quienes eligen veranear dentro del país por su cuenta, en auto o colectivo, y lo organizan de forma directa, y quienes contratan el servicio a través de una agencia”.
De hecho, los datos que manejan la Arav y las firmas de turismo locales ilustran sólo la segunda de esas opciones. Hecha la salvedad, Cristiá destaca el crecimiento de la demanda de paquetes turísticos a Cataratas del Iguazú, Bariloche y combinados a la Patagonia (por ejemplo, Ushuaia y Calafate), ofrecidos en la plaza local a partir de la puesta en marcha de los vuelos de Aerolíneas Argentinas desde Fisherton, algo que disparó la elección de esos destinos por parte de los rosarinos “como mínimo en un 50 %.
“Lo que demuestra que había una demanda absolutamente insatisfecha”, señala el directivo. ¿Cuánto se puede gastar en esas opciones? Incluyendo aéreos, hoteles, traslados y algunas excursiones, cuatro noches en Iguazú pueden costar unos 6 mil pesos, una semana en Bariloche 8 mil y 10 mil en Calafate y Ushuaia.
El gerente regional de la línea de bandera, Omar Blanco, confirma que esa sinergia de vuelos directos y paquetes “muy atractivos” ofrecidos por operadores locales “definitivamente” potenció la demanda.
“Los vuelos a Bariloche para enero ya están completos en un 70 por ciento”, grafica, para recordar que este mes la frecuencia será de tres vuelos semanales, pero el 2 de marzo pasará a ser diaria y en esa misma fecha comenzará a operar el tramo Rosario-Calafate, seis días por semana.
El panorama es confirmado desde las agencias. Por ejemplo, por el gerente de Transatlántica, Cariel Arbilla, quien afirma que nivel doméstico efectivamente Bariloche, Calafate e Iguazú llevan la delantera. Y por supuesto que en el orden nacional también hay destinos y paquetes mucho más económicos. En Catalina Parodi Viajes, que apunta a otro target de viajeros, las opciones incluyen una buena cantidad de sitios costeros, serranos y sureños.
Ultragasoleros. “Como tenemos colectivos propios podemos hacer ofertas muy competitivas”, dice la titular de la agencia, y detalla algunas de las posibilidades: cinco noches en La Falda, con transporte, media pensión y asistencia médica cuestan 2.099 pesos, en Merlo 2.050, en Santa Rosa de Calamuchita 2.230. En varias de ellas ya se quedaron sin una sola plaza. A Bariloche la agencia lleva contingentes en coche cama: en enero, por cinco noches con excursiones, a 3.699 pesos, y en febrero a 3.399. Tres noches en Cataratas por 2.999 y siete en Mar del Plata desde 2.050, una tarifa que define como “excepcional”. “Mis pasajeros de verano son básicamente familias de clase media y empleados”, grafica. Los jubilados, en cambio, “la tienen muy clara” y eligen la temporada baja. “Dentro de ese segmento de clase media, el que antes optaba por viajar a Brasil, Chile o Miami ahora lo piensa un poco, pero igual veranea”, señala Parodi, convencida de que si existe un “rubro del placer es el turismo” y de que la experiencia del corralito enseñó a los argentinos a disfrutar de los viajes cuando sobra un peso.
¿Cuánto se puede gastar en esas opciones? Incluyendo aéreos, hoteles, traslados y algunas excursiones, cuatro noches en Iguazú pueden costar unos 6 mil pesos, una semana en Bariloche 8 mil y 10 mil en Calafate y Ushuaia.
El gerente regional de la línea de bandera, Omar Blanco, confirma que esa sinergia de vuelos directos y paquetes “muy atractivos” ofrecidos por operadores locales “definitivamente” potenció la demanda.
“Los vuelos a Bariloche para enero ya están completos en un 70 por ciento”, grafica, para recordar que este mes la frecuencia será de tres vuelos semanales, pero el 2 de marzo pasará a ser diaria y en esa misma fecha comenzará a operar el tramo Rosario-Calafate, seis días por semana.
El panorama es confirmado desde las agencias. Por ejemplo, por el gerente de Transatlántica, Cariel Arbilla, quien afirma que nivel doméstico efectivamente Bariloche, Calafate e Iguazú llevan la delantera. Y por supuesto que en el orden nacional también hay destinos y paquetes mucho más económicos. En Catalina Parodi Viajes, que apunta a otro target de viajeros, las opciones incluyen una buena cantidad de sitios costeros, serranos y sureños.
Ultragasoleros. “Como tenemos colectivos propios podemos hacer ofertas muy competitivas”, dice la titular de la agencia, y detalla algunas de las posibilidades: cinco noches en La Falda, con transporte, media pensión y asistencia médica cuestan 2.099 pesos, en Merlo 2.050, en Santa Rosa de Calamuchita 2.230. En varias de ellas ya se quedaron sin una sola plaza.
A Bariloche, la agencia lleva contingentes en coche cama: en enero, por cinco noches con excursiones, a 3.699 pesos, y en febrero a 3.399. Tres noches en Cataratas por 2.999 y siete en Mar del Plata desde 2.050, una tarifa que define como “excepcional”. “Mis pasajeros de verano son básicamente familias de clase media y empleados”, grafica.
Los jubilados, en cambio, “la tienen muy clara” y eligen la temporada baja. “Dentro de ese segmento de clase media, el que antes optaba por viajar a Brasil, Chile o Miami ahora lo piensa un poco, pero igual veranea”, señala Parodi, convencida de que si existe un “rubro del placer es el turismo” y de que la experiencia del corralito enseñó a los argentinos a disfrutar de los viajes cuando sobra un peso.