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Los Pumas volvieron a ser Pumas

El equipo de Phelan mostró un cambio se imagen. Recuperó su gran temple luego de la estrepitosa derrota en Soweto.

Domingo 25 de Agosto de 2013

El reclamo por un cambio de imagen se tornaba para Los Pumas ya en una obligación, sobre todo tras la estrepitosa caída en Soweto, donde el equipo nacional mostró su peor perfil. Muchos esperaban ayer otra demostración de poderío de los Springboks, pero los argentinos mostraron otra actitud. Volvieron a ser Pumas, volvieron a mostrar temple y un corazón enorme. Si el triunfo no se materializó fue porque fallaron en aspectos mínimos del juego, que es donde los grandes equipos hacen la diferencia. Sudáfrica se impuso en la revancha disputada en el estadio Malvinas Argentinas por 22-17, pero a diferencia de lo ocurrido hace una semana no le sobró nada. Es más, de no ser por la mirada celosa del árbitro neocelandés Steve Walsh, que miró más a un equipo que a otro, la historia podría haber sido otra.

Una vez más los Springboks se dieron el gusto de vencer a Los Pumas, pero a juzgar por cómo llegaban al partido unos y otros, el ganador de la tarde fue el equipo argentino, ya que volvió a recuperar su mística, más allá del resultado.

De antemano se sabía que el partido iba a ser duro, pero la confianza del equipo de Phelan rumbeaba para otro lado. Había esperanzas de una resurección, avalada quizás por la vergüenza deportiva tras la dura derrota en Soweto.

Antes del partido estaba claro que derrotar a los Springboks era utópico, así que lo que se buscaba era conseguir al menos un resultado no tan abultado como el cosechado en Sudáfrica, levantar el nivel pero por sobre todas las cosas cambiar esa imagen de equipo abúlico que dejó en la primera fecha del Rch. Y eso hicieron Los Pumas, quienes se animaron a jugar y estuvieron a diez minutos de conseguir un triunfo histórico ante esas moles vestidas de verde.

Las sensaciones tras la derrota fueron muy distintas a las percibidas en la primera fecha, más allá de que el resultado fue el mismo. A diferencia del primer test, esta vez no hubo una incuestionable superioridad de los sudafricanos, como tampoco fue una demostración real y concreta de las diferencias entre una potencia y un equipo que lucha por recuperar su ubicación. Todo lo contrario, ayer fueron Los Pumas los grandes protagonistas.

Su fe y su confianza la supieron trasladar a las tribunas y la gente devolvió parte de lo recibido al final del partido, con un aplauso cerrado y todos de pie. Esa acción daba cuenta del reconocimiento a un equipo que creyó en sí mismo, peleó contra la adversidad y supo recuperar su imagen. Así Los Pumas volvieron a ser Pumas.

Sin sus líderes, Argentina cumplió

Recuperar el norte no era una tarea fácil. Pero Los Pumas lo hicieron. Se necesitaba una dosis extra de confianza y mucho temple para saber dar vuelta la página y empezar de cero. Y Los Pumas lo hicieron. La ausencia de líderes naturales por diferentes lesiones como Juan Fernández Lobbe y Patricio Albacete y de jugadores de peso como Manuel Carizza, Juan Hernández y Juan Imhoff hacía pensar que la parada se iba a tornar más complicada. Sin embargo, el equipo se amalgamó como tal y en esa unidad se hizo fuerte en la adversidad. Cambió de hábitos y de mentalidad. Supo darse cuenta de que en este nivel si no se juega a un ciento por ciento las chances de perder por goleada son muchas. Y cambió. Fue una lección que dejó la primera fecha y que Los Pumas rápidamente aprendieron. Ayer el equipo argentino dio un paso adelante, pero aún le falta. Debe seguir en esa senda y sumar más trabajo para aceitar su mecanismo y minimizar esos errores que por el momento le impiden cantar victoria.


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