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Los proyectos que se potencian con las redes

La red permitió a mucha gente emprender un proyecto, después de haber preguntado y consultado sobre un tema en las más diversas latitudes.

Domingo 02 de Febrero de 2014

En los últimos 20 años todo cambió gracias a internet y el mundo de los emprendedores supo sacar ventajas de esta fascinante herramienta. La red permitió a mucha gente emprender un proyecto, después de haber preguntado y consultado sobre un tema en las más diversas latitudes. Y sí, a pesar de que algunos creen que una súper idea hay que guardarla bajo siete llaves para que nadie intente copiarla las nuevas visiones hablan más de compartir para encontrar socios, empleados e inversores y así disminuir las posibilidades de fracasar, que de esconder.

   Federico Seineldin, quien hoy forma parte de Njambre, una aceleradora de empresas de innovación de impacto social y también pionera en brindar un espacio de coworking en la ciudad, tiene una vasta experiencia en poner en marcha las ideas y recomienda salir del encierro porque “todo es co-creación”.

   El fundador de la empresa rosarina Openware, una firma tecnología adquiridos por Globant en 2008, explicó que el término que hoy debería estar en boca de todos los emprendedores es “prototipar”, es decir buscar e indagar sobre lo que está hecho para tomar prestado ese conocimiento y aplicarlo al proyecto en mente y rápidamente darle forma.

Compartir. “Lo más importante hoy es que hay internet y hay mucha gente que ha emprendido, y la clave es preguntar mucho. No creo más en los emprendedores que tienen un súper proyecto y que por miedo a que se lo copien no lo comparten. Tienen más posibilidad de fracasar. Al contar tus ideas encontrás inversores, socios, empleados, todo. Cuando lo tenés encerrado es difícil. Todo es cocreación. Está la visión de que hay que guardarlo y una vez que está todo desarrollado lanzamos el cohete y salís en los diarios, pero hoy ya no es así. Prototipar es fácil”, resumió Seineldín.

   El cofundador de Njambre considera que para el éxito de un proyecto es clave entender que lo que se va hacer será por muchos años. “Si vas a vender clavos te tiene que gustar hacerlo por los próximos 5 a 10 años y no verlo como una oportunidad del próximo año. Las empresas no se descartan rápidamente como un vasito de plástico. Son importantes los socios y que donde te metas te guste, y también el mercado. Hay muchos que se meten y le echan la culpa a la Argentina, al contexto, pero no analizaron que en Rosario no hay olas para fabricar tablas de surf y tienen que buscar canales para exportar, por ejemplo, para no fracasar. Todo es cuestión de intuición y después de estudiar. Hay que ser muy inquieto”, apuntó.

   Después de varios años de transitar por el mundo del emprendedorismo, Seineldín ve “bastante apático lo nuevo”, aunque aclara que hay chispazos de innovación como lo que pasa en el Indear, en investigación de biología vegetal y también en un sector de start up de internet y algo más en el segmento de agro en metalmecánica.

   “Hay lugares en donde se van generando innovación y emprendimiento, pero falta un montón. Todavía nuestras facultades siguen sacando chicos para ser empleados o profesionales independientes y no se piensa en proyectos comunitarios, ni en lo social ni en lo económico ni en lo político. Hay avances, con cursos sobre emprendedorismo pero hay que semillar muchos años porque es un tema de cambio cultura. Hay que salir a buscar las cosas y no esperar un empleo. No digo que está mal la relación de dependencia pero cuando te muestran las herramientas, cómo hacer un análisis de riesgo para lanzarte es diferente”, detalló al tiempo que indicó que “no es que otras regiones nacen más iluminadas, sino que tienen contextos que acompañan más desde la inversión, desde el apoyo de gobierno, desde el capital social de otros emprendedores”.

   Para Seineldín el cambio hay que empezar a apuntarlo entre los más chicos, en la primaria. Propone mostrar desde las edades más tempranas que hay diferentes formas de tener empleo. Contar que se puede ser empleado, profesional independiente, dar clases y también armar una empresa. “Hoy ser empresario es medio ser un chanta, está en el inconsciente colectivo. Hay mucho de cierto en todo eso. Mi discusión con los chicos es que, si no te gustan las empresas que hay porque contaminan y porque no generan dignidad entre sus empleados, tienen que crea r las empresas que considerás que tienen que ser”, puntualizó uno de los mentores de Njambre.

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