Miércoles 09 de Junio de 2010
¡Qué lindos son los pozos de mi ciudad! Todos los automovilistas los insultamos. Pero, ¿por qué mejor no les vemos la parte buena? Yo apuesto a que tengamos más pozos. Son una raza que se multiplica. Por ejemplo, juguemos a ver quién los esquiva mejor sin producir accidentes, en un trayecto de un barrio al centro, otorgando puntajes de avances y retrocesos. El reglamento sería así: si un coche se come un pozo y no pasa nada, entonces sigue avanzando. Si rompe una llanta, retrocede tres cuadras. Si rompe amortiguadores entonces retrocederá seis cuadras. Ahora bien, si el auto se introduciría en un pozo, se grita "hundido" y de inmediato se lo descalifica. El ganador será el conductor que llegue con su auto desde su barrio hasta el Monumento con menos averías y tocando bocina. También siguiendo con esta visión positiva, ya que Rosario es ciudad turística, tendríamos que poner guías bilingües en todos los distritos capaces de mostrar a los visitantes los lindos pozos que tenemos: chicos, medianos, grandes, en el centro de las calles y en ambas manos. En fin, en todos lados y de distintas formas. Los hay redondos, cuadrados, ovalados, hexagonales, poliformes. Solo faltaría pintarlos y usarlos de maceteros con distintas flores de estación. De esta forma pasaríamos a ser nosotros sin lugar a dudas el verdadero jardín de la República. Cuidemos nuestros pozos rosarinos. No cualquier ciudad se da el lujo de tener tantos pozos como aquí.
Carlos Dondena,
DNI 6.047.767