Los pelados de la Zona Oeste
Se sorprendieron todos. Los pibes del Zona Oeste se pelaron para apoyar a un compañero que se repone de una dolencia traicionera. Fue noticia nacional. A mí no me extraña. Soy ex alumno de la escuela y recibí la misma semilla. La Zona Oeste nació por la solidaridad, creció solidaria y sigue igual.

Miércoles 17 de Octubre de 2012

Se sorprendieron todos. Los pibes del Zona Oeste se pelaron para apoyar a un compañero que se repone de una dolencia traicionera. Fue noticia nacional. A mí no me extraña. Soy ex alumno de la escuela y recibí la misma semilla. La Zona Oeste nació por la solidaridad, creció solidaria y sigue igual. Ingresamos en el 59 al viejo edificio, prestado, de la calle Pascual Rosas entre Córdoba y Rioja. Allí funcionaba durante todo el día la escuela primaria Cristóbal Colón, y a las 17,30 comenzaban las clases de la secundaria. Turno vespertino y nocturno. Instituto Secundario Zona Oeste. Una decisión política solidaria, brillante, integradora. ¿Quiénes eran los alumnos? Los pobres de los barrios Azcuénaga, La República, Belgrano. Los que jamás ingresaríamos al Superior de Comercio, al Politécnico, al Nacional… jamás. Porque no alcanzaba para el colectivo, para los uniformes, para los libros. Apenas para comer y curarnos y una gaseosa después del básquet en el club. Pobres, éramos pibes pobres pero llenos de amor. Y alguien se acordó de nosotros. Las escuelas que todavía llevan los nombres de la ubicación geográfica en la ciudad, fueron creadas para salvarnos. Aquellos profesores sacrificados que agregaban horas de cátedra sin cobrar. Aquel viejo director, cuyo rostro jamás olvidaré, que con su sola mirada mostraba el tamaño de su corazón. Apellidos de próceres que quedaron grabados a fuego para siempre en las pequeñas almitas de niños con suerte. Valentini, Tóplikar, Tarrío, Volante, Ordóñez, Quiróz….y cien más, que aceptaron educarnos, y formarnos, con la única retribución de vernos crecer en el saber y la alegría.El tiempo pasó y, desde el viejo edificio prestado, todos pasaron a este, imponente, de Sucre y Santa Fe. Corren otros tiempos. Visité la Escuela actual y me sentí raro. No podía entender cómo desde aquel sueño modesto, se había podido llegar a este presente mágico. El mismo barrio. Los mismos chicos. Los mismos docentes. Otros nombres pero la misma comunidad. Gente solidaria que derrocha amor, que se acompaña, que pelea junta y que nunca va a cambiar. Se pelaron para ayudar al amigo. Van a hacer siempre más que todos. Porque la Zona Oeste nació para eso. Para que se aprenda que nadie puede solo y que el camino se recorre codo a codo, siempre.

Jorge Cánepa, músico y orgulloso  ex alumno de la Zona Oeste