Los paros de los docentes
La carta del lector Daniel Ortiz del día 12 de octubre nos revela en forma clara y explícita la baja estima por la actividad docente de este comerciante que pretende expresarse a través de desacertadas e infelices consideraciones sobre lo que es el reclamo salarial de un gremio.

Jueves 15 de Octubre de 2009

La carta del lector Daniel Ortiz del día 12 de octubre nos revela en forma clara y explícita la baja estima por la actividad docente de este comerciante que pretende expresarse a través de desacertadas e infelices consideraciones sobre lo que es el reclamo salarial de un gremio. Parece que a Ortiz lo que más le importa es tener que hacer "malabares para ver quién cuida a sus hijos cuando hay paro docente" y está pensando seriamente en inscribirlos en una escuela privada, derecho que le asiste, si es de su preferencia. En la escuela pública, los docentes, siempre postergados en nuestros derechos y remuneraciones, nos manifestamos con medidas de fuerza tal como lo hacen otros gremios y sectores de la sociedad. Según manifiesta Ortiz en su carta, no le importa cuánto ganamos los docentes, ya que expresa: "En particular no me importa si gana mucho o poco un docente", demostrando una franca insensibilidad por quienes tienen a su cargo la educación de sus hijos y la de tantos otros. La educación es un servicio y como tal debe ser remunerado, por lo que le pregunto si vendería un producto a precio inferior del que debe tener. Por otro lado, Ortiz se declara amante de la democracia con aseveraciones más típicas de los regímenes de castigo que de las sociedades democráticas, tales como no atender a los docentes que paran. Los comerciantes venden productos y/o servicios a los que tienen con qué pagarles, aquí y en cualquier lugar del mundo. Agrega, además, que le interesa que sus hijos tengan clases y en eso coincidimos; pero las clases se pagan, los trabajadores de la educación somos como cualquier otro trabajador, necesitamos salarios dignos, justos, condiciones civilizadas de trabajo. La escuela pública no es una guardería de hijos de padres ocupados, es un lugar donde se instruye y como tal está a cargo de docentes que merecen ser reconocidos. Le recordaría a Ortiz, cuál es la actitud de los comerciantes cuando saben que un producto que tienen en existencia está por aumentar: lo sacan de la venta hasta saber cuál será el nuevo precio o lo aumentan de más para cubrir eventuales pérdidas. Las huelgas, los paros, las desobligaciones, los cortes de servicios son manifestaciones de sectores sociales injustamente tratados y también, señor Ortiz, significan menos potenciales compradores para su comercio. Tal vez por ese lado usted lo entienda.

Carlos Italiano,

latinia@fibertel.com.ar