Lunes 31 de Diciembre de 2012
Para los deportistas de la ciudad con capacidades diferentes, el año se despide con tres figuras sobresalientes que llegaron a la competencia a la que cualquiera de sus pares quiere acceder, los Juegos Paralímpicos. Allí, en Londres, estuvo la nadadora disminuida visual Anabel Moro, en su tercera participación paralímpica y que terminó con un diploma bajo el brazo. Las mismas distinciones con las que se volvieron la sorprendente atleta Yanina Martínez y el prometedor futbolista Brian Vivot, ambos competidores PC (parálisis cerebral).
Los resultados reflejan semejantes rendimientos. Para empezar, la nadadora Anabel Moro (33 años), nacida en Salto Grande y que entrena en Rosario, terminó en la séptima posición en los 100 metros pecho, por lo que obtuvo un diploma olímpico, el primero de su carrera tras participar en Atenas 2004 y Beijing 2008.
La superación de Moro es notable. Durante el año había bajado el récord parapanamericano de los 100 pecho, que estaba en su poder desde 2011. Y en los Juegos de Londres lo volvió a hacer.
Una actuación igual de meritoria fue la que tuvo la atleta rosarina Yanina Martínez (19). En su primera experiencia paralímpica, casi se queda con una medalla. Terminó en el cuarto puesto en los 100 metros, y estableció un nuevo récord parapanamericano. Además, en los 100 metros finalizó tercera, pero fue descalificada por invadir el carril rival. Semejante actuación, siendo tan joven, habla a las claras de una atleta de gran proyección.
Otro tanto se puede decir del futbolista rosarino Brian Vivot (20 años). Integrante del seleccionado argentino de fútbol 7, terminó en el sexto puesto y logró un diploma.
Esa distinción fue un premio imborrable para el jugador, tan inolvidable como el día que le anotó tres goles al local Gran Bretaña en la victoria por 4 a 3.
A partir de su juventud, Vivot también invita a imaginar un futuro promisorio.
Moro, Martínez y Vivot fueron los embajadores de la temporada. Y representaron de la mejor manera al deporte rosarino.