Domingo 08 de Agosto de 2010
Paquistaníes desesperados por salir de aldeas inundadas corrían ayer hacia helicópteros del Ejército, mientras se espera que nuevas lluvias agudicen el sufrimiento de los damnificados y el malestar con el gobierno, cuyo presidente, Asif Ali Zardari, recién anoche concluyó su gira por París y Londres, precisamente cuando sobre el país se abaten las mayores inundaciones en 80 años.
Más de 1.600 personas han muerto y 12 millones han sido afectadas. La economía de Pakistán, basada en la agricultura, depende en gran medida de la ayuda extranjera y ha sufrido un enorme golpe.
Se prevé que fuertes lluvias azoten el país en los próximos días, especialmente las zonas ya inundadas, aumentando las posibilidades de que más casas y cultivos sean arrasados.
En el pueblo de Muzaffargarh, cerca de donde ríos de Afganistán e India (cuyo caudal viene crecido debido a las lluvias) se unen al Indo para dirigirse al sur, helicópteros del Ejército lanzaron paquetes de arroz a personas que se trasladaron a tierras altas hasta un cementerio.
Algunos se colgaron del tren de aterrizaje de una aeronave durante el despegue. Un anciano luchó hasta subir a uno de los helicópteros. Se veía deprimido y estaba empapado.
“Las cosas están empeorando. Está lloviendo de nuevo, eso pondrá en peligro nuestros trabajos de ayuda”, dijo Amjad Jamal, portavoz del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas.
Los distritos en el sur de Sindh estaban en alerta máxima mientras el agua crecía en su paso por la cuenca del Indo.
Después de que un dique se rompiera en una aldea de la provincia de Sindh, las autoridades ordenaron a las personas que salieran del sector y los soldados iniciaron las evacuaciones, dijo un funcionario distrital.
Autoridades dijeron que hasta un millón de personas fueron evacuadas en la provincia del sur pakistaní.
Las inundaciones han avanzado más de 1.000 kilómetros desde el norte hasta las tierras agrícolas de Punjab y Sindh.