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Los países desarrollados recuperan protagonismo en la escena global

A cinco años del estallido de la crisis financiera internacional, los países industrializados vuelven por sus fueros en el escenario global.

Domingo 26 de Enero de 2014

A cinco años del estallido de la crisis financiera internacional, los países industrializados vuelven por sus fueros en el escenario global. La recuperación de la economía de Estados Unidos impulsó el optimismo del Fondo Monetario Internacional (FMI), que revisó al alza las proyecciones de crecimiento de ese país (2,8%) y de la economía global (3,7%).

   La contracara de este pausado repunte es la desaceleración de los países emergentes, que se habían convertido en los tractores de la economía mundial desde el inicio de la crisis. No tanto de China, que si bien crece a menor ritmo mantiene una envidiable proyección de 7,5%, pero sí para países como Rusia, India o Brasil, otrora famosos integrantes del grupo Bric.

Aspiradora. El retiro gradual de la política de expansión monetaria de Estados Unidos, que a través del programa de recompra de bonos del Tesoro inyectó 3,7 billones de dólares en los últimos años, es en parte responsable de las menores perspectivas para este grupo de países. Luego de casi un lustro de dinero a bajo costo que ingresó a esas economías, buena parte de esa liquidez comenzó su retirada hacia los centros financieros tradicionales, atraídos por una suba de las tasas de interés. En 2013 se fueron unos 30 mil millones de dólares de los grandes mercados del mundo en desarrollo.

   La desaceleración del ritmo acelerado de suba de precios de los commodities completó el combo. Aunque siguen en niveles históricos altos, los precios de las materias primas bajaron en 2013 por primera vez en cinco años. El índice GSCI Spot de Standard & Poor´s, que pondera 14 productos primarios, cayó 2,2%. El maíz hizo punta, seguido por las bajas del oro y la plata. Los fondos de inversión de productos primarios tuvieron un retroceso de 88 mil millones de dólares entre enero y noviembre del año pasado, de acuerdo al banco Barclays.

América latina. Ese impacto llegó claramente a Sudamérica, la región que tiene como principal mercado a Brasil. El país vecino sufrió durante buena parte del año pasado una importante presión financiera, que impactó en las reseras y que lo llevó a cerrar 2013 con e mayor déficit de cuenta corriente en 11 años y el menor superávit comercial de la década. La inflación y un ambiente social conflictivo se sumaron a un combo que ubicó a una de las potencias en ascenso del mundo global como la frontera en el que los sueños Brics de prosperidad ilimitada comenzaron a ceder.

   El FMI rebajó en una décima de punto la proyección de crecimiento del gigante sudamericano, hasta llevarlo al 2,3% anual. El pronóstico para Latinoamérica bajó del 3,4% de julio pasado al 3% actual.
  Ya durante 2013, organismos regionales como la Cepal y el BID habían alertado que el ciclo de alta expansión de la última década comenzaba a desacelerar y sugerían econtrar nuevas bases de crecimiento, basadas en la inversión y el crecimiento regional. El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, en su informe de fin de año dijo que la prioridad para la región es “aumentar el producto potencial en el mediano plazo a través de reformas que actúen sobre los cuellos de botella que restringen el crecimiento de la productividad, del ahorro interno y la inversión”.

   La desaceleración del mercado brasileño no es una gran noticia para la Argentina, que coloca en ese destino la mayoría de las exportaciones industriales, empezando por la industria automotriz. A diferencia del resto de los países de la región, las mayores presiones en este caso provienen de la puja distributiva interna entre las distintas facciones del capital y el Estado, ya que el grado de endeudamiento es bajo y las reservas son de dólares comerciales.

   De acuerdo al informe del FMI, México se desprende de sus hermanos latinoamericanos, con una proyección de crecimiento que se mantiene en el 3% y una producción industrial que cerró en altos niveles el 2013. La vinculación de ese mercado con Estados Unidos es un punto fuerte en el que apalanca esta evolución.

Imperio. La evolución de la economía estadounidense será clave para el 2014 no sólo por el futuro de su política monetaria y por el siempre latente conflicto por la deuda entre el gobierno y el Congreso. El Fondo Monetaria aspira a que la recuperación de las economías centrales se constituya tarde o temprano en un factor de demanda internacional.

   “El motivo básico detrás de la recuperación más enérgica es que los frenos están siendo soltados paulatinamente”, declaró el economista jefe del Fondo, Oliver Blanchard. El analista consideró que es probable que Estados Unidos sea uno de los puntos brillantes este año. esa economía cerró el año con la mayor acumulación en los inventarios de las empresas desde 1998.

   Luego de un lustro de ajustes, la producción industrial de los países centrales se recupera a pasos acelerados. Así lo evidencian distintos índices tanto de Estados Unidos, como de Japón, que tuvo el crecimiento más rápido en siete años y medio, y la zona euro, cuyo índice manufacturero creció en diciembre a su ritmo más rápido desde mediados del 2011, debido a activos negocios en Alemania e Italia.

   El FMI cree que la economía europea crecerá 1% en 2014. Dijo en su informe que ese conglomerado de países está “doblando la curva desde la recesión hacia la recuperación”. Pero se trata, dijo, de una “recuperación débil e irregular, amenazada por el elevado desempleo, que está en el 12,2% de la población económicamente activa, y el riesgo de deflación.

   El organismo destacó el crecimiento “más alto de lo previsto” que registró España luego de dos años de recesión. La tasa prevista para 2014 es apenas de 0,6% pero su rebote es tomado como una referencia sobre una mejoría de los países que fueron más golpeados por el colapso financiero de 2008. Portugal, por caso, volvió con buenas colocaciones al mercado de deuda.

   La deuda pública de la zona del euro se situó en 92,7% del PBI en el tercer trimestre de 2013. Un peso enorme desde el punto de vista de la Argentina pero que para el viejo continente representa la primera baja en términos absolutos desde el cuarto trimestre de 2007, informó recientemente Eurostat, la oficina estadística comunitaria.

   Dentro de los países industrializados, el Fondo también proyectó un crecimiento de 1,7% en Japón. La economía nipona arrancó en 2013 con un agresivo programa de estímulo monetario, que inundó de yenes el mercado con la idea de devaluar la moneda e incentivar la competitividad perdida de su economía.

Intervenciones. El programa de expansión monetaria japonés fue lanzado en abril de 2013, en parte como respuesta a la inundación de dólares que desde un año antes venía impulsando Estados Unidos. Fue un capítulo más de la llamada “guerra de monedas” que los distintos bloques de países tomaron com estrategia para recuperar sus sectores productivos luego de la crisis.

   La combinación de devaluaciones y proteccionismo fue el andamiaje sobre el que se asentó el repunte de la producción industrial en los países centrales, a costa de una desaceleración en el flujo de comercio.

   La Organización Mundial de Comercio (OMC) proyectó a mediados de año una suba del comercio mundial del 3,3%, por debajo del promedio de 5,6% que exhibía como promedio histórico el mundo antes de la crisis.

   Lejos de confiar en la mano invisible, los Estados nacionales echaron mano de un arsenal de políticas monetarias, fiscales y arancelarias para defender sus espacios económicos. En ese mundo áspero, la convergencia hacia un repunte equilibrado de la actividad es una tibia esperanza de estabilidad. •

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